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El origen del Planeta de los Simios: ¡¡Así, si!!

3 agosto 2011 5 comentarios

…VALE, PERO AL PRINCIPIO FUE EL HOMBRE DEL TRAJE DE MONO

Ya se sabe que cada generación tiene su saga cinematográfica: unos pueden ser de La Guerra de las Galaxias; otros de El señor de los anillos e incluso hay los que son forofos y tendrán en el recuerdo la saga de Harry Potter, en fin, lo que les digo, hay gente para todo. Pero puedo asegurarles que mi saga, y pienso que la de mi “quinta” es la de El planeta de los simios. Tuve  el privilegio de verla completa en cines, ya que antes la vida de las películas se prolongaba durante años exhibiéndose en cines de barrio, no como ahora, que rapidamente pasan al consumo doméstico.

¿Pero, porqué el cine tiene tanta obsesión por los monos y no, por ejemplo, con los Ñu? Supongo que por la proximidad (de algunos más que de otros) con nuestro vecino de enfrente en la evolución. Pero desde luego es un hecho, lean, lean…

Ya desde el cine fantástico  mudo se puede ver a hombres con maquillaje de mono o con disfraces de gorila en films como   Habla el mono (The Monkey Talks, 1927 Raoul Walsh); El gorila (The Gorilla, 1927 Alfred Santell) e incluso en La obsesión de un sabio (A Blind Bargain, 1922 Wallace Worsley), donde el genial Lon Chaney nos ofrecía una sencilla pero más que verosímil mutación hombre / mono. Eso por nombrar unos pocos…  ¿Y qué decirles de Tarzán, en cuyos primeros films se mezclaban hombres con traje de gorila y chimpancés reales? … Y por si no tuvieran bastante, recuerden a los gorilas gigantes con King Kong (1933, Cooper & Schoedsack) a la cabeza. Y eso solo fue el principio, porque durante los años 30 y 40, los tipos con traje de gorila parecían ser la compañía obligada de los sabios locos que interpretaron Bela Lugosi en films como El doble asesinato de la calle Morgue (Murders in the Rue Morgue, 1932 Robert Florey), The Ape Man (1943, William Beaudine), Bela Lugosi Meets a Brooklyn Gorilla (1952, William Beaudine), o Boris Karloff en El  gorila (The Ape, 1940). Tanta era la querencia con los simios peludos que incluso Lugosi acudía a algunos estrenos cinematográficos haciendo el numerito acompañado de  un tipo con traje de mono.

Pero visto esto… ¿Que es lo que nos falta?

… ¿QUE TAL TODO UN PLANETA DE SIMIOS?

Pues primero fue la obra, escrita por el francés Pierre Boulle, escritor que había conocido un gran éxito con El puente sobre el río Kwai , novela que fue adaptada al cine convirtiéndose en uno de los grandes clásicos de todos los tiempos, así que cuando escribió en 1963 La Planète des Singes, el mundo del cine no se lo pensó dos veces y rápidamente pusieron a trabajar en el guión a uno de los grandes de la ciencia- ficción: Rod Serling, que tras mil vicisitudes entra en contacto con Arthur P. Jacobs de 20th Century Fox, que también está interesado en llevar la historia de esta sociedad compuesta por simios al cine. La producción se pone en marcha  en 1967 con los resultados que ustedes ya saben: un sólido film repleto de estrellas: Charlton Heston, Roddy McDowall, Kim Hunter y Maurice Evans, que sustituye en el papel de Dr. Zaius al popular Edward G. Robinson. Destacando la increíble e innovadora labor de maquillaje de John Chambers, que por entonces experimentaba con un novedoso material, el látex.

Aquí comenzó una saga que se prolongó durante 6 años y cinco films que encajan como la

Una indignada Zira

maquinaria de un reloj suizo y que están repletos de entretenimiento, acción, ternura y sobre todo inteligencia. Lamentablemente el último título (que afortunadamente no se estrenó aquí) ya era del todo innecesario, así como una floja serie de televisión que intentó, inutilmente prolongar la saga del planeta de  los simios que tan bien se había cerrado con La rebelión de los simios (Conquest of the planet of the  apes, 1972 J. Lee Thompson).

En todo caso, la serie propició la edición de una colección  de cómics editados por Marvel que, tras iniciarse adaptando a ese medio las historias de las películas originales, iniciaba aventuras inéditas en una colección que lo mejor que tenía era, sin duda, sus portadas,   ya que el contenido estaba creado para explotar el filón mientras durase. Quizás lo mejor que legó aquella época fueron los excelentes muñecos y complementos que fabricó Mego.

El primer origen de El Planeta de los simios se narra en La rebelión de los simios.

En 2001 Tim Burton realiza un remake del primer título de la serie que decepcionó a todos: fans de la serie original y fans de Burton. Aunque quizás habría que revisarla y darle otra oportunidad, quien sabe. Al menos queda un momento delicioso: la intervención de Charlton Heston (sin acreditar) aquí como simio interpretando a Zaius y la de Linda Harrison, la Nova original.

Pero vayamos con la nueva, hablemos de…

EL ORIGEN DEL PLANETA DE LOS SIMIOS

Naturalmente uno tenía sus reticencias pero, nos ha sorprendido y mucho esta nueva e ingeniosa incursión en la serie simiesca, que no es un remake, sino una nueva visión de la misma historia que narraba la cuarta película de la serie: La rebelión de los simios.

Al igual que X-Men: Primera generación (X-Men: First Class, 2011 Matthew Vaughn), El origen del planeta de los simios  (Rise of the Planet of the Apes, 2011, Rupert Wyatt),  no es una precuela, sino una relectura de la saga anterior, que, afortunadamente, obvia el fallido intento de Tim Burton. Relectura y no precuela, porque si bien enuncia los nexos, como lo es que la rebelión comience cuando César dice “¡No!”, supone una puesta al día de la trama de fondo.  Toda obra de Ciencia Ficción explora los miedos y peligros del presente trasladándolos a un futuro donde tienen cumplimiento; esto es así en la saga original y en la nueva película, pero si en aquella respondía al temor de que la Guerra Fría acabara en una confrontación armada queconduciría al desastre nuclear y la extinción del planeta (de ahí antológicas escenas como la de Charlton Heston ante la Estatua de la Libertad al final del  primer título de la saga o los adoradores de la bomba en el segundo, Regreso al planeta de los simios), en El origen del planeta de los simios responde a una de nuestras más grandes incógnitas: qué ocurrirá si siguen adelante las investigaciones en el campo de la ingeniería genética. La ingeniería genética es uno de los campos de investigación que más avances está procurando (el otro sería la inteligencia artificial que protagonizará el festival de Sitges 2011), pero ningún avance está exento de riesgos, pues nadie puede preveer todas las consecuencia de la manipulación genética. Ahí están, por ejemplo, las voces de los ecologistas avisando de los posibles efectos adversos de los transgénicos para la salud de los humanos. También la discusión bioética alza la voz, centrándose tanto en problemas filosóficos como qué es la vida y la licitud del hombre para recrearla (que en la película vemos reflejado en la figura de un espléndido James Franco, como un nuevo sosias de Frankenstein) como en la licitud de los propios experimentos con animales. El origen del planeta de los simios nos mueve a reflexionar sobre todo ello cuando vemos el trato que se da a los animales en el film, y también en sus títulos de crédito finales, donde expone nuestro temor a una pandemia mundial.

Un cartel con inequívoco y exquisito regusto retro.

Por otra parte se esboza una posible continuación al ver la rivalidad entre César y otro chimpancé, Koba, pues en los momentos finales se nos presenta a César como un buen lider que sólo busca la liberación de los suyos  (incluso rechazando matar a los humanos), mientras que su antagonista quiere declarar la guerra a los humanos.

Tenemos en James Franco un mad doctor en toda regla que no duda en experimentar con su propio padre, enfermo de Alzheimer, el medicamento que finalmente acabará, no sólo con él, sino con toda la civilización humana, a la vez que propiciará el dominio de los  simios al crear el suero que les dota de inteligencia. Como vemos todo un “logro” que ya quisiera para sí el mismísimo Duendecillo Verde, sin olvidar que el personaje del científico Will Rodman, que encarna Franco es,  paradójicamente el “héroe” de la función. Pero descuiden, si olvidan estos pequeños detalles les caerá muy bien el personaje interpretado por Franco, que solo busca lo mejor para el prójimo (menos mal…)

Últimamente me sorprende favorablemente, y mucho, John Lithgow. Este veterano actor ya demostró que era excelente en el campo de la comedia con la serie Cosas de marcianos (3rd Rock from the Sun), pero recientemente me tiene cautivado con el papel de psicópata que encarna en la estupenda  serie Dexter, así que verlo aquí con un papel repleto de sensibilidad como padre del científico, no hace más que confirmar que este actor,  que me parecía del todo anodino, tiene algo especial: talento.

Mención aparte merece el apartado de efectos especiales. Sencillamente se ha conseguido algo cercano a la perfección con la creación del chimpancé César, que muestra unas expresiones que llegan al espectador transmitiendo sentimientos. Vamos, que interpreta, que se trata de un actor más y, …no precisamente malo (¡¡Algunos que hay por aquí pueden empezar a temblar!!). Algo que da que pensar que, ahora sí, en cualquier momento pueda estrenarse una película nueva de, por ejemplo, Bruce Lee o James Dean o…

También tenemos, por supuesto,varios guiños a la saga original: una simia llamada Cornelia; una imagen de Charlton Heston en un televisor; César con una estatua de la libertad en sus manos; la denominación “ojos claros” para los monos inteligentes, que rememora a el “ojos azules” que llamaban a  Taylor (Charlton Heston), único humano inteligente en el primer film. Y una de las frases más famosas de la película original (y de la historia del cine): antes de que hable por primera vez César, un humano le dice aquello de: “Quítame tus apestosas zarpas de encima, sucio simio”, la misma frase que Taylor espeta a los simios cuando habla por primera vez en el primer film. También en la música de Doyle, se homenajea la banda sonora original de Goldsmith, una de las más importantes de la historia del cine.

Pero a pesar de los homenajes y guiños, sin duda El origen del planeta de los simios es una propuesta seria que nos ha sorprendido y que, en ningún modo, puede ofender a los admiradores de la saga original ni en general a los amantes del buen cine de entretenimiento (vamos, lo que viene siendo el cine desde siempre y que algunos no acaban de entender).

Ya está aquí el primer Vengador: Capitán América

3 agosto 2011 7 comentarios

AL PRINCIPIO FUE EL COMIC

Jack Kirby y Joe Simon formaban un equipo que ya había publicado diversas series desde que unieron sus destinos en 1939, cuando Simon quedo impresionado por Kirby y le propuso que colaboraran: Kirby a los lápices y Simon dando ideas, entintando, realizando bocetos y, lo que era casi más importante, moviéndose a la búsqueda de trabajo y contactos por las editoriales, lo que pronto supone un torrente de trabajo para ambos, que publican en diversas editoriales, entre ellas  Timely, editorial que tiempo después cambiaría de nombre pasando a llamarse Marvel, lo que seguro que les suena mucho más.

En 1940, con los quioscos invadidos por los super-heroes a imagen y semejanza del exitoso Superman, Kirby y Simon  deciden dar vida a un luchador mucho más humano para enfrentarse a un peligro muy real que más que latente: la ascendencia de los fascismos, creando un super soldado que plante cara al  super hombre ario: El Capitán América, y todo eso antes de que Estados Unidos entre en la 2ª Guerra Mundial.

Martin Goodman, propietario de Timely da el visto bueno al personaje, contratando diez números a sus creadores. El primer número salío el 20 de diciembre de 1940, obteniendo  todo un éxito pero no consiguiendo retener al equipo creador, que tras  estos números abandona la editorial buscando trabajo en otras  más importantes. Durante esta corta estancia en Timely Kirby conoció a Stanley Lieber,  sobrino de Goodman y poco más que  chico de los recados (Simon asegura que les traía el café) un inquieto joven que más tarde se convertiría en el  más importante colaborador de Kirby bajo el nombre de Stan Lee.

Lo que narraba el comic es harto conocido, pero no está de menos recordarlo: Steve Rogers es  un tipo delgado y enclenque que quiere ayudar a su pais en la lucha contra el enemigo, así que se presenta voluntario para un experimento que pretende crear super-soldados. El experimento es un éxito, pero el científico sufre un atentando llevándose a la tumba la fórmula, así que Steve, como Capitán América quedará como único super-soldado para combatir a sus más acerrimos enemigos nazis como Cráneo Rojo o el propio Hitler, eso sí, contando con la ayuda de su escudo y de  Bucky, un adolescente bastante similar al Robin que acompañaba a Batman, aunque con un traje bastante menos ridículo.

El éxito de Capitán América, hace que se siga publicando con otros equipos creativos, entre ellos con el joven Stan Lee de guionista, hasta 1954. Por su parte, el prestigio obtenido por el personaje le proporciona suculentos contratos a sus creadores originales, especialmente con National, la casa del propio hombre de acero, de Batman, Flash… pero con la entrada de Estados Unidos en la guerra, ambos se alistan, lo que ralentiza un poco la actividad del equipo hasta el fin de la contienda. En 1946 vuelven a la actividad con National, pero los super-heroes habian comenzado su decandencia y tuvieron que adaptarse al mercado realizando comics de amor, infantiles (funny animals), policíacos… publicando en 1949 el último trabajo en la casa de Superman. Pero eso no significa que se quedaran sin trabajo, al contrario, tenían más que nunca y lo realizaron para diversas editoriales.

En 1950 se suben al carro del comic de terror, visto el éxito de la  legendaria editorial EC  y poco después crean Fighting American, heroe basado en el Capitán América pero creado para enfrentarse a los nuevos enemigos de América: los comunistas. Afortunadamente, pronto el comic se convierte en una parodia, ya que los autores vieron que todo aquello del McCarthysmo era una fiebre malsana.

Merchandising setentero: El Capitán América de Mego.

En 1954 crean su propia editorial, Mainline, con tan mala fortuna que ese mismo año se publica el libro de Fredric Wertham, Seduction of the innocent, que supone un golpe en el estómago de la industria del comic book, ya que en el libro se acusa a los comics de pervertir la mente de los niños. La industria languidece y también la asociación entre Kirby y Simon, que finaliza tras 16 años interrumpidos únicamente por la guerra.

A finales de los años cincuenta Kirby, casado y con tres hijas,  decide picar a la puerta de Martin Goodman y su editorial, que ahora se llamaba Atlas, siendo bien recibido y realizando diversos trabajos, sobre todo de ciencia-ficción con guiones de Stan Lee. Trabajo  que compagina con otras editoriales como  National, ahora DC cómics. Pero pronto todo evolucionaría de forma vertiginosa: cuando el 2 de agosto de 1961 sale a la venta el primer número de Los 4 Fantásticos (The Fantastic Four), dibujado por Jack Kirby y guionizado por Stan Lee, que mezclaba el concepto de super-heroe con el de los monstruos gigantes que estaba en boga, todo ello en una editorial que ya se llamaba Marvel Comics. Era un principio y no dejaría de evolucionar, ya que ambos crearian a La Masa ( Hulk), Patrulla-X (X-Men), Sargento Furia (Sargeant Fury), Hombre hormiga (Ant-Man), Antorcha humana (Human Torch) y Vengadores (Avengers), donde resucitarían al viejo super-soldado, Capitán América. ¡Y todo esto sucedió de 1961 a 1969!

Pero centrémonos en Los Vengadores: En su número 4 (diciembre de 1963), el grupo, formado por  Thor , El hombre gigante, la avispa y el hombre de hierro, recupera un bloque de hielo que contiene al legendario luchador, que se había quedado congelado tras intentar detener un misil creado por un enemigo suyo, el Barón Zemo. Bucky no tuvo tanta suerte y falleció. El Capitán se  une a los  Vengadores  y en 1965 asume el papel de  líder del grupo. Al año siguiente Capitán América tendrá su propia colección, primero en Tales of Suspense, a partir de 58 y más tarde con título propio, al llegar al centenar. En la colección  volverá a luchar contra algunos nazis sobrevivientes (su archienemigo Craneo Rojo) y a los comunistas de turno, mientras intenta adaptarse a la nueva época que le ha tocado vivir, con historias en las que también habrá espionaje e importantes conexiones con otro personaje, Nick Furia y la agencia Shield.

Kirby dibujó todas esas historias hasta el número 109, a partir de ahí se encargaron dibujantes de la talla de Gene Colan, John Romita, Sal Buscema o John Byrne, guionizados por Stan Lee, Gerry Conway, Steve Englehart o Roger Stern. Pero hay una pequeña saga que merece destacarse, la que cubre los números 110,111 y 113, realizada por Jim  Steranko en 1968. En esta historia, el Capitán América decide dejar de serlo, fingiendo su propia muerte. Quien leyó este comic no lo olvidó nunca,  ni por la historia ni por la maligna (y atractiva) Madame Hidra ni por el innovador trabajo de Steranko, que introdujo los estilos pop-art y op-art en el comic, pero que se retiró  casi por completo al año siguiente de publicar esta saga, siendo este su último trabajo largo para Marvel. Posteriormente volvería esporádicamente al cómic en los ochenta.

El Capitán América ha seguido adelante, a pesar de que tiene retractores por el tufillo patriotero que desprende, pero ha tenido todo tipo de épocas y aventuras: lo han substituido, le pusieron un compañero afroamericano (El Halcón) e incluso recientemente lo asesinaron (otra vez), naturalmente para volverlo a resucitar un tiempo después (¿que se creían?).

En 1991 se edita un serie en cuatro tomos prestigio, Adventures of Captain America, que representa una vuelta al pasado del personaje. Repasando el origen y enfrentándolo a Craneo Rojo, ambientando todo ello en los años cuarenta. Una deliciosa obra de Fabian Nicieza y Kevin Maguire. Pero si el personaje ha vuelto a los origenes también ha pasado por renovaciones. Allá vamos, porque el Capitán América  tiene una importancia capital en The Ultimates, comic que actualiza Los Vengadores y  al que debe mucho la película recién estrenada.

Tras los mil experimentos y actualizaciones de los personajes a las que Marvel nos tiene regularmente acostumbrados, la editorial lanza una nueva línea denominada Ultimate. El primer personaje abordado es, claro, el buque insignia de la editorial: Spiderman, siendo seguido por X-Men. El éxito anima a seguir, en este caso, con una serie limitada que sí que representa una renovación o mejor dicho, una nueva interpretación de Los Vengadores,  The Ultimates con guión de Mark Millar y lápices de Bryan Hitch. Una innovadora serie realizada de forma  cinematográfica, tanto que incluso la encarnación de los  personajes está inspirada en actores: Iron Man:Johnny Depp; Nick Furia: Samuel L. Jackson; Capitán América: Brad Pitt; Hombre Gigante: Matthew McConnaghy; Avispa: Zihi Zhang (de La Casade las Dagas Voladoras); Bruja Escarlata: Angelina Jolie; Ojo de Halcón: Bruce Willis y Bruce Banner (alter ego de Hulk): Steve Buscemi.

La serie no evita conflictos realistas como la violencia doméstica o las conspiraciones gubernamentales, además de temas escabrosos como el canibalismo o la relación abiertamente incestuosa de dos personajes.

Mark Millar, claramente  inspirado por el trabajo de Alan Moore con los superhéroes,  declaró que  “La noción de como serian los superhéroes en el mundo real siempre me había hecho gracia y ésta era mi oportunidad de desarrollar el concepto”.

Los 26 episodios realizados por Millar y Hitch forman parte de la historia del comic. Una obra colosal realizada en cinco años y tres meses. Se editó en dos volúmenes: el primer número vio la luz en febrero de 2002 y el último de esa temporada llegó en diciembre de 2004. El segundo ciclo comenzó en diciembre de 2004 y finalizó en mayo de 2007. Sus autores se tomaron todo con calma y el resultado no podría ser más redondo.

PRIMERAS ADAPTACIONES EN LA PANTALLA

La primera adaptación en la pantalla grande de un heroe Marvel es precisamente la del Capitán América y fue en una forma muy popular en la época en que se realizó: el serial por episodios. Sucedió en 1944 y fue de la mano de los estudios Republic, especializados en este formato y en películas de bajo presupuesto, especialmente western. Pero como Hollywood tiene que cambiarlo todo, introdujo muchos cambios: Grant Gardner (no Steve Rogers) , interpretado por Dick Purcell ya no era soldado, sino fiscal del distrito; no llevaba escudo, pero sí pistola y Bucky había sido sustituido por una ayudante femenina (Lorna Gray). También de paso había perdido las alitas de su máscara. Ante tan poco ilustre reparto destaca el gran  Lionel Atwill, naturalmente como villano interpretando a  The Scarab (El escarabajo), que poseía un arma mortífera, el (¡ejem!) Vibrador Dinámico. El actor había caido en desgracia el año antes al saberse que en su casa se organizaban orgías y tras ser condenado a 5 años de libertad condicional, su carrera cayó en picado, acelerando posiblemente su fallecimiento dos años después de interpretar este serial.

El serial fue dirigido por John English y Elmer Clifton, y elconstaba de 15 episodios de 20 minutos de duración, excepto el primero que duraba media hora.

En 1979 se realizan dos episodios piloto para una posible serie televisiva. En el primero, Captain America, dirigido por Rod Holcomb, el Capitán América (Red Brown) salva Phoenix de una bomba de neutrones, mientras que en la segunda, Captain America II:Death Too Soon, dirigida por  Ivan Nagy, el mismo actor que interpretó al Capitán en la primera está inmerso en

Después de ver estas imagenes, no entendemos como fracasó este (¡¡¡ejem!!!) Capitán América televisivo.

una trama que incluye un Christopher Lee revolucionario (General Miguel ¡…!) que tiene secuestrado a un científico capaz de acelerar el envejecimiento. Como es natural Christopher Lee se enfrentará cara a cara con el Capitán América y podrá probar la medicina con la que quería dominar el mundo, envejeciendo en menos de un minuto.En algunos paises europeos se proyectó en cines.

En el film también salian Len Birman, Lana Wood y Connie Selleca y como puede apreciarse por las fotografias el aspecto del, ¡ejem! Capitán América (por llamarlo de alguna forma) es más que ridículo, haciendo pensar que el del serial era más que digno en comparación.

Habría que esperar hasta 1990 para poder volver a ver al capitán en la pantalla, con un uniforme fiel al personaje de Marvel, aunque con una pobre adaptación. Captain America   fuedirigida por Albert Pyun e interpretada por un hijo del escritor J. D. Salinger, Matt Salinger en el papel del Capitán América, que se enfrenta a su enemigo Craneo Rojo. El film se estrenó coincidiendo con el 50 aniversario de la creación del personaje pero… en vista del pobre resultado se decidió estrenar directamente en televisión por cable y en video, aunque otra vez se repitió la historia y en algunos paises se estrenó en salas cinematográficas.

El hijo de Salinger tampoco pudo salvar la película, aunque su uniforme estaba más que logrado.

 EL CAPITÁN AMERICA: EL PRIMER VENGADOR

Cada vez que escucho a Wagner me entran ganas de invadir Polonia dice Woody Allen, y es el preludio al tercer acto de La Walkiria lo que suena cuando Johhan Schmit-Red Skull, primer mando de Hydra, la unidad científica del partido nazi, introduce el Cubo Cósmico de Odín en su artilugio destinado a aniquilar el mundo. La Walkiria, Odín, la Hydra de Lerna, en un sólo plano Joe Johnston recoge, con su esmeradísima puesta en escena, las tres tradiciones mitológicas, escandinava, germánica, griega, de Europa.  Y es que el cómic de superhéroes  es el heredero directo de nuestros ancestrales mitos (déjense de Tölkien).

Capitán América (Captein America, 2011, Joe Johnston) se le antoja  a quien esto escribe como la más sólida de todas las adaptaciones que está llevando a cabo Marvel de cara la esperadísima Los Vengadores (que está anunciada por fin para mayo del próximo año). Hacía tiempo que no me pasaba que, únicamente viendo un cuarto de  hora, tuviera la certeza de que estaba ante un film de calidad que ha sabido  adaptarse  a los nuevos tiempos respetando la herencia de los cómics. Ello pese a las reticencias que tenía al respecto por las suspicacias que entre el público (y en mí mismo) pudieran despertar el carácter patriotero, americanista y militarista que arrastra el personaje. Pero la película supera ese inconveniente de forma excelente, por el aire paródico de algunos episodios y por haber sabido darle un carácter universal a su lucha.

En este último sentido, los más puristas echarán de menos las esvásticas que perlaban al cómic.  Pero para mí, precisamente, esa es una gracia del film: es una película bélica en la que se ha injertado perfectamente una película de superhéroes. Y es la sustitución de la esvástica por la hydra el detalle que la convierte en película de fantasía superheroica. Suprimir los símbolos permite darle universalidad al mal (perfecto villano Red Skull) y el combate contra él, así, aunque esté perfectamente ambientada en un periodo real cobra la dimensión de atemporalidad que tienen los mitos y por ende los cómics.

Con todo, esa cuidadosísima ambientación  nos remite a un periodo concreto y a sus valores,el director de producción Rick Heinrichs fue minucioso a la hora de representar lugares y momentos históricos, adaptando los exteriores británicos a los entornos americanos con alteraciones y adiciones tanto prácticas como informáticas. Anna Sheppard, quien vistió a unos 300 extras a diario en algunas de las escenas, se basó en materiales de la época y piezas auténticas para aportar mayor autenticidad. El asesor militar Billy Budd, con más de 15 años en  la Marina Real Británica ayudó a los actores, explicándoles cómo manipular equipos y armas militares; los productores también incluyeron a militares reales en las escenas de más acción. De modo que sin necesidad de esváticas sabemos que se nos está hablando del nazismo, sus obsesiones y sus peligros. El nazismo buscaba hundir sus raíces en los mitos germánicos, especialmente en la recomposición de ellos que realizó Wagner y, aprovechando también la obra póstuma de Nietsche (La voluntad de poder) brutalmente manipulada por su hermana Elisabet, deseaba alcanzar el Superhombre la gran Bestia Rubia y así dominar el mundo extendiendo su imperio sobre él. Y eso es lo que nos viene simbolizado en la organización Hydra tanto en el cómic como en esta adaptación cinematográfica, reflejando, de paso, la pasión por lo esotérico que alcanzaba hasta la mismísima cúpula del partido (¿Sabían ustedes que el propio Himmler nos visitó en busca del Grial que creían perdido en Montserrat?). Frente a Hydra y la megalomanía de Johhan Schmid-Red Skull, el Capitán América representa al hombre que alcanza poderes por su propia virtud, por su voluntad de alcanzar la paz y no por ánimo de hacer la guerra. Paradójicamente, pues es él el auténtico Übermensch de Nietszche: no el súperhombre sino el hombre que se supera constantemente a sí mismo. La película muestra esta autosuperación del personaje en su propia metamorfósis, ayudada por el suero del dóctor  (símbolo de la otra Alemania, la que combatió con todos sus medios la locura que se había adueñado de su país), son su bondad y su sagacidad las que le hacen merecedor de ser convertido en el súpersoldado.

Respecto a la transformación hay que elogiar el trabajo de el supervisor de efectos visuales Christopher Townsend quien recibió el encargo de crear el look de Steve Rogers antes de ser Capitán América. Habiendo trabajado anteriormente en géneros de fantasía, acción y aventura, Townsend llegó preparado para enfrentar el reto. Para convertir a Evans en el muchacho Steve Rogers de 53 kilos de peso, Townsend empleó una colección de técnicas de efectos visuales, entre ellas sustitución de cabeza, lo cual se realizó con mayor credibilidad al ‘adelgazar’ tanto la cabeza como el rostro de Evans. Un doble corporal más delgado observaba la actuación de Chris Evans en una escena y luego la imitaba lo más fielmente posible. A continuación, unían cuerpo y cabeza con el último toque mágico de Townsend.  Incluso midiendo 5’7”, el doble no siempre era lo suficientemente ineficaz así que usaron un software para deteriorarle un poco el cuerpo.  “Chris Evans está en plena forma física, casi me pareció un crimen hacerle eso,” explica el productor ejecutivo Louis D’Esposito, “Pero el resultado te sorprenderá y comprobarás lo bien que complementan los efectos visuales su actuación.”

Que nadie se espante con mis menciones a Wagner y a Nietsche, Capitán América no es una película en la que el superhéroe tenga un tratamiento reflexivo como puede ser el planteado por Nolan para Batman. Al contrario, es una película de hazañas bélicas esquemática y precisa en la que  el héroe participa de los arquetipos del género: desafío a la autoridad una vez se decide a entrar en acción, reclutamiento de los compañeros menos disciplinados pero más aguerridos, asaltos a trenes y fortalezas para liberar a los prisioneros de bando amigo y/o para desbaratar los planes del enemigo, etc.   Auténtico cine de aventuras al estilo de El desafío de las águilas (Where Eagles Dare, 1968 Brian G. Hutton) con la que comparte paisajes helados, e incluso con cierto aire a Los violentos de Kelly (Kelly’s Heroes, 1970 Brian G. Hutton) o Malditos bastardos (Inglorious Basterds, 2009 Quentin Tarantino), por el carácter de los personajes del comando. Y todo ello siendo a la vez, en perfecta simbiosis, una película de súperheroes fiel al espíritu del universo Marvel. La propia banda sonora de Alan Silvestri muestra este carácter híbrido con temas en los que reconocemos los elementos básicos de las películas de guerra (fanfarrias, uso de la percusión) y otros de aire más fantasioso en el que incluso cambia la instrumentación. Ésta película es la historia del universo Marvel. La historia que todos aprendimos en el colegio va por otro lado, esta es una visión de la historia desde la ciencia ficción. Abundan las películas de guerra, y se han hecho muchas películas en torno a la Segunda Guerra Mundial, pero nunca nadie ha hecho una como ésta.

Conforme iba moldeándose el guión, los guionistas Markus y McFeely se esforzaron continuamente para asegurar que la historia del Capitán América encajara perfectamente  con los personajes y argumentos existentes del Universo Marvel. Asegura  Markus: Consultábamos con los demás proyectos o nos consultaban ellos para asegurarnos que no faltara el tejido conectivo. Por ejemplo, Howard Stark interpreta a un personaje bastante importante en la película, y su hijo es Tony Stark, Iron Man.  Las vínculos han estado presentes desde el principio.  Y hay más paralelismos.  También contamos con Nick Furia, que está llamado a reunir y dirigir Los Vengadores, y que ya apareció en la segunda parte de   Iron Man y en la escena post-créditos de Thor. Pero el auténtico trabajo de adaptación y utilización del universo Marvel para enriquecer, aunque sea variando la historia de los cómics, está en el equipo que acompaña al Capitán América en sus acciones bélicas. Se trata de los Comandos Aulladores, en verdad compañeros del Sargento Furia en  la colección Sgt. Fury and his Howling Commandos. Los personajes han sido utilizados de forma magistral, siendo reconocibles el irlandés Dum Dum Dugan y  el inglés Pinky. También hay un personaje francés y un negro, Gabe Jones. Respecto a este  personaje hay que añadir que, era tan  inusual que en un comic hubiera un personaje negro,  que tal y como se puede leer en el libro Cinco Fabulosas Décadas de Cómics Marvel (Les Daniels, 1996, Planeta De Agostini),  Stan Lee  se vio obligado a enviar una nota detallada a la compañía que se encargaba de hacer las separaciones de color para dejar absolutamente claro que era negro. A este equipo se suma un personaje oriental, dando como resultado un equipo del todo mundialista en lucha común contra el totalitarismo que representan los nazis primero y después Red Skull y su organización Hydra.

Los personajes encajan perfectamente en la época que se quiere mostrar, ya que tanto las aventuras del Sgto. Furia como las del Capitán América originales se desarrollaban durante la Segunda Guerra Mundial, así que no es tan descabellada la reunión de ambos personajes en una misma historia. De hecho, el número 13 de la serie del Sgto. Furia contaba  con El Capitán América y Bucky de invitados, así que ningún purista puede tirarse de los pelos.  Por cierto, hablando de Bucky: si bien no se ha ignorado, se ha evitado mostrarlo como un adolescente en uniforme superheroico, así que, muy inteligentemente se ha incluido como un amigo de toda la vida de Steve Rogers que no duda en luchar a su lado.

En definitiva, Capitán América es una de las mejores y más inteligentes adaptaciones de un cómic al cine. Respetuosa con el esquematismo de sus personajes y el carácter simbólico de sus reflexiones más profundas sobre el bien, el mal y los valores de quienes llegan a héroes.  Joe Jonhston , además sabe hacer que la acción trepidante no carezca a la vez de corazón. Y no sólo porque contenga esa sobria historia de amor de Steve Rogers con Peggy Carter, esa mujer rabiosamente hawksiana, sino porque hacemos nuestros los sentimientos que mueven a los personajes a la acción. En él, Marvel encontró al mejor artífice para llevar esta historia al cine. Igual de acertado es todo el reparto, desde los protagonistas a los personajes más secundarios y Johnston ha sabido ser también un gran director de actores.

El casting de Steve Rogers/Capitán América fue un proceso largo y arduo, según cuentan los responsables del estudio. Y es que en el guión su personaje  va de un extremo a otro, desde un chico rechazado del cual se aprovechan los demás, un looser, a un líder dinámico y admirado. ¿Dónde encuentras a alguien que al principio aparente ser un tímido y escuálido adulto pero que sea capaz de ganarse la simpatía y el respeto de los espectadores, y se transforme en un líder duro y creíble, capaz de desafiar legítimamente a una fuerza de élite formada por soldados sin escrúpulos de Hitler? A quien escribe le parece todo un acierto que haya recaído en Chris Evans y no sólo porque ya tuviera experiencia con el cine de cómic adaptado, ya que fue la Antorcha Humana en Los cuatro fantásticos , si no porque a lo largo de las dos horas de duración del metraje hace gala de su versatilidad y sabe comunicar la fuerza de su natural canijo y la ternura de su yo heroico y superdotado. Junto a él, Hayley Atwell  (Peggy Carter) compone una heroína en la que la belleza no es impedimento para la fortaleza, comenta al respecto la nominada al Globo de Oro: Lo que más me atrajo al leer el guión es que me podía identificar con esta mujer que vive en un entorno dominado por los hombres. Es luchadora, cualidad que siempre es atractiva en cualquier personaje, y además, es misteriosa. La relación que mantiene con Steve Rogers no es la típica historia de amor. Es una mujer de carrera, tiene dignidad personal y está harta de que los hombres del Ejército no la tomen en serio. Creo que todo esto hace que sea bastante formidable, especialmente para Steve.  También resulta acertada la elección de Sebastian Stan como Bucky Barnes, el amigo más cercano de Steve, su gran camarada. No digamos ya la del siempre notable Tommy Lee Jones que inunda la escena con su sola presencia, prácticamente ha patentado el personaje del ‘Americano al mando’ – un hombre de pocas palabras capaz de liderar un ejército, una investigación o una agencia por la mera fuerza de su presencia. También ha sido bendecido con un malvado sentido del humor y el cerebro de un erudito, es decir, que parece haber nacido para interpretar al Coronel Phillips.

Y no destacarían tanto las fuerzas del bien si frente a ellas no existiera un villano potente y bien construido. Red Skull lo es. Johann Schmidt fue inoculado con el mismo suero que Steve Rogers, bonita forma de señalar que la raíz del mal y del bien coinciden y que florecerá el uno o el otro según se desarrolle en cada cual. En el caso de Rogers, su corazón valiente y naturaleza valerosa dieron lugar al Capitán América, pero la crueldad de Schmidt y sus ansias de poder lo convirtieron en un monstruo espantoso deseoso de dominar el mundo. El australiano Hugo Weaving  parece nacido para el papel capaz como es de brillar a través del maquillaje protético de Red Skull, capaz de transmitir aún detrás de una máscara.  Weaving había demostrado sin lugar a dudas esta capacidad en V de vendetta,  en el que proporcionó una interpretación redonda detrás de una máscara completamente estática y aquí vuelve a ratificarse. Él sólo ya resume la esencia del género, sus habitáculos y las invenciones del Dr. Armin Zola (Toby Jones), su particular mad doctor, hacen el resto. Las escenas que protagoniza son las más fastuosas, con ese ambiente casi diabólico y ese ejército de cientos de extras enmascaradosdispuestos a todo por seguirle. Sin la presencia de Red Skull, el Capitán América no sería nadie ni podría sacrificarse por nada. ¿Será que la maldad es el acicate de la heroicidad tal como intuía Borges en su repetido tópico del traidor/héroe?

Con esta pregunta al aire terminamos nuestro análisis concluyendo, como en tantas ocasiones antes, que en el entretenimiento puro y duro, manejando con inteligencia los lugares comunes de un género, se puede también reflexionar sobre cuestiones más profundas. Las buenas películas son como las cebollas, están hechas de capas superpuestas, cada espectador elige con cuál se queda; así, aunque muchas veces las aventuras de superhéroes son calificadas de diversión infantil, son las que dan un trato más adulto al público sin querer dirigirle y dejándole que haga la lectura que más le interese y divierta.

Desde este humilde púlpito recomendamos que este viernes vayáis al cine, cargados de palomitas, a disfrutar de este primer vengador. Ah, y no olvidéis quedaros hasta el final de todos los créditos porque os llevaréis una agradable sorpresa.

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