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Paul Naschy: La conexión USA

Segunda edición del mismo libro.

Primera edición de Memoirs of a Wolfman

Aunque Paul Naschy había sido tentado por la idea de  rodar en Estados Unidos, no fue hasta enero de 1998 que se decidió  a cruzar el charco y comenzar a tantear el terreno. En esta ocasión visitó Nueva York   junto a su esposa Elvira y sus hijos Sergio y Bruno, invitado por la revista Fangoria a su popular convención de tres días: El Fangoria Weekend of Horrors, pasando dos años después  a formar parte de su Hall of Fame, por elección de los propios lectores. Durante su estancia, los Molina fueron atendidos a todo lujo “limousine con los cristales tintados a la salida del aeropuerto, chofer uniformado negro e intérprete“, alojados en un hotel en la octava avenida y firmando multitud de autógrafos que se negó a cobrar, al contrario de la costumbre común en USA.

Paul con su hijo Sergio, Don  F. Glut y Del Howison (Renfield en los dos films vampíricos de Glut) en la librería Dark Delicacies (marzo 2003)

Paul con su hijo Sergio, Don F. Glut y Del Howison (Renfield en los dos films vampíricos de Glut) en la librería Dark Delicacies (marzo 2003)

Poco después es invitado a acudir a  Washington, donde se reproduce el cariño de los fans y es galardonado con el  Carl Laemmle por el conjunto de su obra (junto a Roger Corman y Janet Leigh entre otros) ocasión en la que pudo acercarse un poco a nuestra querida Universal al conocer a Elena Verdugo, la protagonista de La Zíngara y los monstruos (House of Frankenstein, 1944 Erle C. Kenton). Durante esa estancia presenta también la edición americana de Memorias de un hombre lobo que Midnight Marquee Press editó con el título de Memoirs of a Wolfman, libro que ha sido reeditado en varias ocasiones con diferentes portadas.

Volvió a Estados Unidos en 2007 para acudir a otra convención de Fangoria en Burbank, ocasión en la que aprovechó para visitar los estudios Universal.

Pero todo esto fue únicamente la antesala de lo más importante: el rodaje de dos películas en Estados Unidos. Veamos como se fraguó:

Todo parte de los esfuerzos del especialista y director de cine fantástico Don F. Glut, fan de Naschy desde que vio La marca del hombre lobo (1968, Enrique López Eguiluz) en Chicago en 1971. El film, que en Estados Unidos recibió el descabellado título de Frankenstein’s Bloody Terror (y que en su cartel anunciaba que en caso de morirte de miedo durante el film te pagaban el entierro) hizo que Glut se sintiera “decepcionado con que no saliera Frankenstein, pero la película me encantó y me convertí en fan de Paul Naschy. Cuando leí  Memorias de un hombre lobo, su vida me recordó a la mía y me propuse tenerle en mi próxima película“, tal y como recordaba para el libro Paul Naschy, La Máscara de Jacinto Molina. Así que dicho y hecho: en 2003 le ofreció,  además de una interesante oferta económica, todo un programa que incluía: rodar una película de vampiros para él; una sobre el hombre lobo  para Fred Olen Ray (ambas en formato digital); visitas a  convenciones (con entrega de premios) e itinerarios con parada incluida en la casa-museo de Forrest J. Ackermann, que a pesar de que era ya su segunda (y menor) mansión y de que  el super coleccionista se había desprendido de buena parte de sus joyas, le dio la alegría (y el honor) de invitarle a firmar en una primera edición de Drácula, junto a la firma  del mismo autor y otras de  actores relacionados con el personaje como Bela Lugosi, Christopher Lee, Vincent Price, Carla Laemmle, Luna (Carol Borland)… y no solo eso, Ackermann tuvo el detalle de prestarle el

La firma de Naschy inmortalizada en la primera edición de Drácula.

anillo original que lució el personaje de Drácula en varias producciones Universal (John Carradine en House of Frankenstein House of Dracula  y el mismo Lugosi en Abbott and Costello Meet Frankenstein), otro honor para el entrañable Naschy que seguro valoró en su justa medida, tal y como rememoró el director Fred Olen Ray en ScifiworldCuanto le emocionó ceñírselo, cuanto le maravilló poder rememorar el clasicismo de la Universal a través de este atrezzo” (¿A donde habrán ido a parar estos míticos objetos tras el fallecimiento de Ackermann sin cumplir su sueño de tener un museo que hubiera acogido todo? Pregunten a Bob Burns o a cualquier coleccionista japonés…).

A este viaje acudieron Paul Naschy, su esposa y su hijo Sergio,  permaneciendo en Los Ángeles dos meses  con el calendario de rodaje  de ambos films paralelo, rodando por el día Countess Dracula’s Orgy of Blood y por la noche The Unliving, que finalmente se distribuyó con el más correcto nombre de Tomb of the Werewolf. Aunque la que se inició primero fue la de Don F. Glut. Cuando Paul y su familia abandonaron Hollywood,  todavía continuaba el rodaje de ambos títulos  en una estancia que el actor recuerda con cariño a pesar de ciertos problemas de salud de su esposa y el sufrir una auténtica pesadilla, tal y como cuenta el propio Paul: “Me hospedé en el mítico hotel Roosevelt, enfrente casi del Teatro Chino. Hubo muchas anécdotas sabrosas, como encontrarme con una tuna que nos dio un magnífico concierto en plena avenida de las estrellas“.

…Sin duda una pavorosa experiencia…

Countess Dracula´s Orgy of Blood es una secuela de The Erotic Rites of Countess Dracula (2001), realizada por el mismo director con la que comparte además algún actor, aunque no sufran, si no han visto la primera está funciona independientemente a ella, además, no nos engañemos los únicos alicientes para ver este film son la presencia de  Naschy  y,  por diferentes motivos, la  de Glori-Anne Gilbert y las otras chicas. Aunque es una película para venta directa en Dvd, ambos films se pasaron en pantalla grande en el New Beverly Cinema en 2008, aunque la premier fue en octubre de 2003 en Culver City. El film se rueda cerca de México en la Abadía de San Juan de Capistrano, interpretando Naschy el papel de Padre Jacinto, monje que se enfrenta a los vampiros en la América de 1897, un ambiente de supuesto western que no queda del todo conseguido y que pronto se traslada a la época actual.  Pero el film comienza fuerte, con una vampira en top-less que se alza de una tumba. Tras los títulos de crédito, la vampira Diana (Glori-Anne Gilbert) va al dormitorio de Roxanne (Kennedy Johnston), saca sus enormes pechos y realizan ambas un escenita de lo más tierna, demostrando hasta que punto son amigas (tijeras incluidas). Mientras en el piso de abajo, su hermano limpia su arma (de fuego). La vampira muerde a la chica en el pecho y los ruidos hacen  que el hermano suba a la habitación para descubrir que la mujer ha desaparecido dejando un rastro de sangre.

Glori-Anne Gilbert…. ¡Sobrenatural!

Nuestro cowboy de guardarropía acude, revolver en ristre, a visitar a un padre Jacinto preocupado por la maldad que asola el nuevo mundo  “donde triunfa la impiedad y la muerte“. Con lo que le informa nuestro vaquero, el padre Jacinto tiene la seguridad de que es obra de vampiros, así que tras armarse con Biblia, crucifijo y agua bendita parten en su búsqueda hallándolos en el castillo de Lord Ruthven, donde eliminan de un certero estacazo entre los pechos a Diana, cosa que libera a la hermana del cowboy, Roxanne, mientras el padre Jacinto elimina a Lord Ruthven, el vampiro mayor responsable de la maldición de los vampiros y clara referencia al personaje creado por John Polidori para The Vampire (1819).

Naschy y Glori-Anne

La acción se traslada a los Ángeles en la época actual. Con castillos en los que el mismo Drácula (Tony Clay) se lo pasa bomba con sus concubinas ligeras de ropa y su propio Renfield particular, que incluso devora moscas (Del Howison). El Conde encarga a su hija (Eyana Barsky)  y a Renfield que hagan un conjuro para revivir a Lord Ruthven, cosa que resulta de lo más sencillo, por cierto.

Ruthven revivido flipa con los adelantos del siglo XX y va por las zonas más sórdidas de Los Ángeles, donde pronto encuentra víctimas a las que vampirizar más, cuanto Lord Ruthven intenta morder a una morena (Lolana)… se le aparece el padre Jacinto impidiendo que pueda tomar el rojo néctar. Contrariado extrae la estaca de su compañera Diana (a la que ya estábamos echando de menos), para que colabore con él ¡¿Como?! Pronto lo sabremos.

Esa noche Diana sale por los mismos barrios sórdidos que frecuentó su hermano la noche anterior y se mete en un local de striptease, donde en el colmo de la mala suerte (para ella) vampiriza a la misma morena que Ruthven había intentado morder, finalizando la labor iniciada e introduciéndola en la familia, descubriéndonos su predilección por diminutas piezas de  latex. Todo ello salpicado con nuevas demostraciones epidérmicas y lúbricas de la rubia Diana. Una vampira reencarnada del siglo pasado que tiene generosas dosis de silicona, vestidos de época y ropa interior totalmente contemporánea a base de diminutos tangas.

Más huestes vampíricas.

Pero nuestro amigo sigue sin poder probar la sangre, cosa que solventa Diana extrayendo su propia sangre de… el pecho, claro y dándosela a Lord Ruthven, que por fin puede saciar su sed, y como buena película de vampiros (aunque esta no lo sea) encuentra en Rosie,  la reencarnación de su amor, Roxanne.

Rosie, a pesar de ser más virtuosa, recibe de su compañera de piso,  un masaje para aliviar tensiones, poniendo en ello tanta pasión,  que la cosa termina en eso que, en ciertas peluquerías asiáticas se ha dado en llamar final feliz.

Mientras, nuestra vampira favorita no pierde el tiempo, dando gran tormento al padre Jacinto, que no puede descansar en paz en el más allá.

Drácula envía a Renfield y otra de sus pupilas a visitar a Ruthven, mientras Diana encuentra a Roxanne y juntas rememoran los dulces viejos tiempos. Ruthven descubre que Diana está reservando a su dulce Roxanne para sí misma, lo que termina desencadenando una melé vampírica en la que finalizan exterminándose unos a otros, antes de que el propio Padre Jacinto se aparezca y anime a Lord Ruthven a auto inmolarse con una daga en el corazón.

Una vez termina todo, Naschy hace su última aparición fantasmal antes de desaparecer “El mal de los Ruthvens ha terminado y se han destruido a sí mismos. Jamás regresarán a la Tierra. Mi misión ha terminado y puedo descansar en paz“.

Naschy habla castellano con subtítulos en inglés, cosa que queda del todo extraño en el film, pero como podemos leer en el estupendo libro Paul Naschy: La máscara de Jacinto Molina, su director  aclara que “No quería que nadie le doblara y tampoco quería que se limitara a hablar inglés fonéticamente. Sabía que podía dar lo mejor de sí mismo si le dejaba usar su propio idioma. Es un gran actor, muy profesional. Tuve que dirigirle con un intérprete pero quedé encantado con su interpretación“. La abundante parte femenina del film está capitalizada por la tremenda Glori-Anne Gilbert “más que una actriz, una fuerza de la naturaleza”,  vean, vean si no las fotos…

Aunque el film tiene sus buenas razones para ser ojeado e incluso disfrutado, más interés tiene Tomb of the Werewolf, ya que en él Naschy interpreta a su (y nuestro) personaje propio más querido: el hombre lobo Waldemar Daninsky, que luce un maquillaje

Cartel de The Unliving (antes de convertirse en Tomb of the Werewolf)

impecable y con abundancia de pelo (rozando lo afro) en contraste con los pobres resultados del utilizado en Licántropo (1996, F. Rodríguez Gordillo) a imagen y semejanza del lucido por Jack Nicholson en Wolf (1994, Mike Nichols). También son sorprendentes las transformaciones por medio de morphing. Naturalmente se notan las escenas en las que un doble de lo más soso  ataca a las víctimas (ni siquiera se molesta en interpretar) y que nos trae a la memoria aquel otro doble de Paul Naschy que en  La furia del hombre lobo (1972, José M. Zabalza) hacía el ridículo paseando por el bosque en contraste con la salvaje actuación de Naschy,que demuestra en este film que sigue en forma:  las escenas con Naschy y su iconografía hacen disfrutable esta rara avis del cine de Naschy en el que abundan sus referencias: la Condesa Bathory, la cruz certera en el corazón  a imagen de la Cruz de Mayenza, la reencarnación de su amada en la época moderna que se sacrifica por liberarle…

The Unliving era un proyecto diferente cuando Fred Olen Ray comenzó a maquinarlo, pero cuando su amigo Don F. Gult le comentó que quería traer a Paul Naschy “…telefoneé a Fred -que prácticamente siempre está rodando algo- para ver si habría algo para Paul. Fred estaba rodando una película titulada The Unliving. Fred le preguntó a Paul si querría rodar con él y Paul le dio el sí. Luego, Fred llevó la idea un paso más allá y le preguntó a Paul si se pondría una vez más el maquillaje de “El Hombre Lobo” para encarnar al legendario Waldemar Daninsky. Y Paul aceptó” (Donal F. Gult en ScifiWorld 22). Aunque nos aseguran que el film fue aligerado de su carga erótica, la verdad es que va bien surtido. Veamos a grandes rasgos de que va esta última aventura de Waldemar Daninsky:

Época Medieval (o así): Asistimos a un prometedor comienzo Naschyano con sacrificio de doncella al demonio de la mano de la mismísima Elizabeth Bathory, encarnada por la neumática Michelle Bauer (sin duda la más simpática y desquiciada de las Screem Queens ochenteras, échenles un vistazo sino a las dos pelis que hizo con Jesús Franco). El sacrificio provoca la presencia de un engominado diablo que por su aspecto nos indica que el presupuesto del film va a ser mínimo. ¿El motivo de la invocación?: ¡¡La eterna juventud de la condesa sangrienta!!

Paul Naschy y Fred Olen Ray.

Tras los títulos de crédito en los cuales Paul Naschy es la estrella principal, pasamos a la época actual, donde Melanie (Kennedy Johnston) (tras una escena de cama en la que podemos analizar su encantos), recibe el encargo de analizar e investigar la historia de Waldemar Daninsky que,  por medio de la lectura del clásico libro, nos trasladará vía flash-back a las escenas rodadas por Naschy -que al ser narrada con voz en off - consiguen sortear en parte los problemas del actor con el inglés. Lo que nos narra el libro es la historia de Waldemar Daninsky y Eleonor, su dama (Stephanie Bentley), a la que él mismo mata al ser contagiado con la maldición  de la licantropía por la Condesa Bathory.

Michelle Bauer antes de salir (definitivamente de plano)

A partir de ahí volvemos a la época actual y  a la mansión de los Daninsky, donde uno de sus  descendientes  y su ama de llaves…¡¡la mismísima Condesa Bathory!! Reciben a la investigadora, su pareja, varias  jovencitas y fornidos jóvenes que van a rodar un reportaje… además de protagonizar muchas carreritas y saltos de cama a lo Mariano Ozores que nos dejarán apreciar los encantos de todas ellas. También tenemos en la casa a Amanda (de nuevo Stephanie Bentley) muy correctita, decente y  descendiente de Eleonor, la esposa de Daninsky  que queda fascinada por la historia de Waldemar,  al que vemos retratado en un cuadro (que hace bien poco fue subastado en Ebay), tanto que sueña con él dándonos la oportunidad de ver la segunda parte del flash-back en el que el licántropo es apresado por los clásico lugareños  y eliminado con una daga (en forma de cruz) en el corazón.

Carátula de Dvd/Video, ya como Tomb of the Werewolf

Mientras, Elizabeth Bathory lleva al descendiente de Waldemar a la tumba de su antepasado, extrayéndole la daga con el resultado que pueden imaginar… ¡¡¡El retorno del hombre lobo a ritmo de Heavy Metal!!!, que hace trizas la garganta de su descendiente ante las carcajadas de Elizabeth. Además de dar cuenta de varios lugareños y lugareñas  (con aspecto de haber salido de cualquier film Universal) que se cruzan en su camino en las lunas sucesivas, cosa que en principio no quita las ganas de entrar en calor a nuestros amiguitos. Hasta Michelle Bauer nos muestra sus enormes pechos para demostrar que le hace falta más sangre para rejuvenecerlos, así que (previo desnudo de la desafortunada, tal y como ustedes se imaginaban) la elimina  para hacerse con su néctar.

Elizabeth Bathory ataca a Amanda, pero la destruye arrebatándole su medallón del cuello. Poco después Waldemar se presenta como bestia y ataca a su dama, aunque reconoce a Amanda como reencarnación de su amada Eleonor, y ella a él como su gran amor del pasado. Herida de muerte,  Amanda/Eleonor libera a Waldemar de su maldición clavándole la daga en el corazón, momento en el que el ser se descompone.

Después llegan nuestros amigos, que no se han enterado de nada y la película finaliza.

Con la cruz clavada en el corazón…

… comienza la descomposición…

… y tras un “imperceptible” cambiazo, aquí tenemos uno de los fantásticos objetos que se subastaron en Ebay.

 Tal y como he comentado,  salieron a subasta en Ebay alguno artículos relacionados con este film, como un retrato de Naschy, para el que se utilizó un fotograma de El Espanto surge de la tumba (1973, Carlos Aured) y el FX para la descomposición final de Waldemar tras clavarle la cruz en el pecho.

Este es el cuadro (y el otro artículo subastado en Ebay)… y yo, puro fetichista y sin un duro, perdón, sin un euro.

Tanto Countess Dracula´s Orgy of Blood como Tomb of the Werewolf no han sido

Edición especial en Dvd.

editadas en nuestro país, pero es fácil hacerse con ellas. Countess Dracula’s está a la venta en una muy interesante versión especial repleta de extras de lo más suculento: entrevista con el director, técnico de FX, actores, actrices y las únicas tomas falsas que conozco de Paul Naschy, entre otros muchos contenidos. En la entrevista a Glori-Anne, esta no duda en desnudarse “para que la reconozcamos mejor“. Y entre los agradecimientos figuran Waldemar Daninsky, Mark of Naschy, Elvira Molina, Jacinto Molina y Sergio Molina. En cuanto a Tomb of the Werewolf, cuesta algo más de encontrar ya que se editó para su alquiler en video clubs, no habiendo salido a la venta directa, pero busquen en segunda mano , que seguro algo encontrarán con paciencia.

Ambos rodajes fueron enriquecedores para Naschy, quedando satisfecho con la labor de

Con Donald F. Glut en Dark Delicacies Book Store (marzo de 2003)

los directores, tal y como declaró en la entrevista realizada por Ángel Gómez Rivero para  la revista Data Nº 22: “Respecto a Olen Ray, entiendo que conoce bien el oficio; sabe bien lo que quiere y tiene, además, una agradable personalidad. Don Glut es igual de cortés  pero más extrovertido“.

Y también se mostró satisfecho en la misma entrevista respecto a su estancia: (…)”En Estados Unidos me siento muy a gusto, ya que he recibido una extraordinario trato humano. (…) Sé que he llegado tarde, pero aún así ha sido un sueño. Tuve determinadas oportunidades con anterioridad, pero no supe aprovecharlas. Mi desorientación consiguió equivocarme. Pensé que quedándome en España podría llegar a conquistar metas, pero erre. Mi etiqueta terrorífica me ha cortado caminos. Karloff, Lugosi, Cushing… podían vivir y sobrevivir encasillados a placer, pues la industria daba para ello; pero a mí, en mi tierra, se me ha limitado. Quizá yo mismo me encerré demasiado y perdí claridad en mis perspectivas. Ahora, sin embargo, he conseguido cumplir un sueño del que me siento orgulloso“.

A ver si se anima alguna distribuidora y saca ambos títulos para disfrute de los autóctonos (pero sin dejar de lado los suculentos y completitos extras).

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Categorías:Fantaterror, Paul Naschy
  1. 5 junio 2010 en 1:18 | #1

    Impecable artículo compañeros, he conocido un poquito más el trabajo de mi querido amigo. Saludos desde la Cripta!! Un abrazo y muchas gracias!

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