Archivo

Archivo para la Categoría "Cine Club"

Stoker, enigmático thriller familiar

stoker-pelicula-lazos-perversos_01

India es una joven adolescente reservada que contiene dentro de sí un profundo apasionamiento al que sólo ha accedido su padre que a la vez es su mejor amigo. Desafortunadamente en su dieciocho aniversario su padre fallecerá en un accidente automovilístico. La muerte de su padre coincidirá con la irrupción en su vida de su tío Charlie del que hasta entonces no había tenido noticia. La conducta de su tío es extravagante y pronto se producirá la tensión entre su madre y él, pero también India se irá sintiendo atraída por él y en esta relación acabará descubriendo su pasión más allá de donde la había experimentado con su padre en su afición común, la caza.  Cuando se revelen las intenciones de tío Charlie en el último acto de la cinta, India y nosotros con ella descubriremos que les une un mismo impulso hacia una caza que ya no tendrá por presa a animales. Este es a grandes rasgos el argumento de Stoker, la primera película americana de Chan-wook Park, filme que tiene su mejor baza en la puesta en escena pues se trata de una película en la que son los recursos visuales los que van trenzando la historia entroncando así con lo que ocurría con el mago del suspense, Stoker como la mayoría de las películas de Hitchcock se construye en su puesta en escena más allá de lo que pueda aportarle el guión de Wentworth Miller (aunque dicho guión figuró en la blacklist como uno de esos grandes guiones que merecían ser llevados a la pantalla).

Stoker_06664

El director de la trilogía de la venganza no esconde sus débitos con el director inglés, no es park-chan-wooksiquiera casual (o en todo caso se trata de una casualidad afortunada) que el extravagante tío se llame Charlie, ese es el nombre de Joseph Cotten en La Sombra de una Duda, con la que Stoker guarda claros paralelismos. Salvo que la película del coreano es aún más perversa y en la revelación de las proximidades entre tío y sobrina no va a ganar, precisamente, el bien. Todo lo contrario es un viaje hacia el fin de la inocencia como reza su propio subtítulo. Sin embargo, al público más avezado no va a ser este giro de guión el que le va a cautivar sino que lo que va a subyugarle son los elaboradísimos movimientos de cámara de Park que consiguen por sí mismos sumergirnos en una atmósfera enigmática e inquietante. Y junto a ellos el trabajo de la fotografía, de su habitual colaborador Chung-honn Chung, perfectamente estudiada para conseguir con variaciones en la iluminación transmitir los estados de ánimo de los personajes. Este propósito era todo un reto si tenemos en cuenta que la película se desarrolla la mayor parte del tiempo dentro del escenario que representa la mansión de los Stoker, el propio Chung lo relata así: “La mayor parte de la historia tiene lugar en la mansión Stoker”, apunta. “Normalmente, construimos un escenario para poder acomodar la casa a las cámaras y a la iluminación. Debido a que la casa Stoker es real, me preocupaba que los ángulos y la iluminación quedaran muy repetitivos. Pero como el espacio era tan limitado, me di cuenta de que podía comprender mejor sus características. Al igual que los actores se ven diferente dependiendo del ángulo de la cámara, yo descubrí que la casa podía parecer triste o llena de esperanza dependiendo de la perspectiva”.

Stoker_R16-24

Esta casi unicidad de escenarios junto con el tratamiento atemporal del tiempo de la acción son dos características destacables del filme que contribuyen a hacerla única en su especie.  La mansión de los Stoker tiene un amplio protagonismo dentro de la historia, ayuda a construir la impresión de encierro en sus circunstancias que viven los personajes, a la par que sirve para pincelar la psicología de los mismos (el contraste entre la habitación de la madre, abigarrada y sinuosa, frente la simetría luminosa de la habitación de India, por ejemplo) e igualmente sirve  como reflejo de las tensiones que pesan sobre sus relaciones, Park veía a Evie (la madre) e India como una reina y una princesa de un cuento de hadas atrapadas en un gran castillo. Por otro lado, aunque la cinta esté ambientada en el presente y en EE. UU, el tratamiento que se le da al tiempo hace que la película cobre esa atemporalidad propia de las fábulas, así Stoker se representa como un cuento perverso y  cruel.

Stoker es un dechado de recursos visuales y técnicos, pero no se puede olvidar el trabajo de sus interpretes. En el papel de India nos encontramos con Mia Wasikowska, joven actriz australiana a la que los espectadores recordarán por su papel en la Alicia de Tim Burton y su trabajo en Jane Eyre de Cary Fukanaga, pese a su juventud es una actriz concienzuda capaz de expresar todas las emociones que el personaje requiere. La actriz asegura que le encantó el proyecto. “El guión de la película es excelente; el director Park y el equipo de creación son brillantes. Es la primera vez que veo una historia como esta. La dinámica entre los personajes esconde un gran misterio. India es una joven muy complicada. Está completamente desconectada del mundo sin su padre. Es una forastera por naturaleza, cerrada al resto del mundo. Aunque todavía es una jovencita, se está convirtiendo en una mujer con sueños y fantasías, pero unos sueños de naturaleza diferente al resto”, afirma la joven.

STK-8172.NEF

Sobre otra australiana recae el rol de Evie, la ya veterana Nicole Kidman. La escalofriante elegancia de Stoker y sus complejas relaciones hicieron que resultara una proposición irresistible para la actriz. “No hay nada corriente en la película”, comenta Kidman. “Tiene una cadencia inusual en el diálogo. El ritmo no es el típico. Me encantó el guión porque cuando lo estaba leyendo, no sabía nunca lo que iba a ocurrir a continuación”. La desesperada y necesitada Evie era un personaje que Kidman no había desempeñado nunca. “La película empieza con el funeral de su marido”, apunta. “Queda patente que la relación madre-hija ya está llena de resentimiento y rabia. Cuando la conocemos, se encuentra en un estado inerte, y Charlie se ocupa de llenar el vacío”.

STK-7582.NEF

El enigmático hombre que se vuelve el centro del conflicto familiar es representado por Matthew Goode, un fichaje británico, conocido por la aclamada película de Tom Ford Un Hombre Soltero, que protagoniza junto al ganador del Oscar Colin Firth, y por Watchmen, en la que hace de Ozymandias, un superhéroe semi-dios griego. “Matthew es muy gracioso”, afirma Wasikowska. “Nuestra relación fuera de las cámaras era completamente opuesta a la que era delante de ellas. Puede llegar a ser muy payaso, por lo que fue un desafío mantenerse centrado cuando trabajaba con él“.

Stoker-Mi-querido-visitante-1El tío Charlie está envuelto en un halo de misterio durante toda la película. Sus intenciones permanecen ocultas hasta casi el final. “La audiencia nunca sabe seguro lo que está pasando por su cabeza”, asegura Park. “Quería muchísimo a su hermano, y ese amor se trasladó luego a su hija India. Alegóricamente, vi al tío Charlie como Juan el Bautista. Es la figura de un mentor que aparece para completar a India. Matthew coincidía con la imagen que tenía en la cabeza –la inocencia, el humor, la travesura–. Tiene la chispa traviesa y la elegante delicadeza de alguien que no haría daño ni a una mosca. Esas son las cualidades perfectas del tío Charlie“.

La película de Park mezcla lo primitivo y lo poético para hablarnos de individuos que viven las emociones intensamente hasta llegar a su intersección con la violencia. Y lo relata en clave de enigma, crea una atmósfera embriagante que nos atrapa como a esa araña que vemos subir por las piernas de India en un plano que se repite varias veces. Bocado exótico que nos deja su regusto siniestro y atractivo mucho después de abandonar la sala. Película para ser vista y archivada en un lugar privilegiado de nuestra memoria.

Categorías:Cine Club

Evil Dead 2013: más sangre y menos humor

Cuando los amiguetes Sam Raimi, Bruce Campbell y Robert Tapert, tras rodar varios cortos, se emperraron en sacar adelante su Book of the Dead (previamente  convertido en 1978 en un corto de 30 minutos, Within the Woods,  que sirvió como muestra para conseguir financiación) seguro que no sabían hasta donde podría llegar su alocada aventura. De una forma u otra Book of the Dead se convirtió en 1982 en Posesión infernal (Evil Dead), una película rodada en 16 mm. que mezclaba en principio un cóctel nada original: adolescentes, posesiones demoníacas, sangre y mucho speed. Pero no era así, ya que contaba con un añadido que la hacía (y hace) más atractiva: grandes dosis de comedia hasta el punto de transformar a su protagonista, Bruce Campbell en un personaje de dibujos animados. Y todo ello, no hay que olvidarlo, sin dejar de ser un atmosférico y terrorífico film.

Evil dead 1981

Posesión infernal triunfó en los video-clubs de medio mundo y posibilitó que Raimi pasara a la primera división de su profesión. Esa bienvenida incluyó que rodara una secuela de su film, naciendo Evil Dead 2 (Terroríficamente muertos, 1987) que no  resultó ser finalmente una secuela sino un remake con todas las de la ley, aunque más loco si cabe, con más medios y mejores resultados en los maquillajes y efectos especiales (cosa en la que tuvieron mucho que ver la santa trinidad Berger, Kurtzman y Nicotero). Ese primer remake daría pie a (ahora sí) una secuela, El ejército de las tinieblas (Army of Darkness, 1993).

terrorificamente_muertos

No acaba ahí la historia, en mayo del 2012 se iniciaba el rodaje de un nuevo remake, el que este viernes llega a nuestras pantallas. Esta vez Raimi no está al frente de la dirección, el equipo inicial (Raimi, Tapert y Campbell) ha preferido ocuparse únicamente de la producción y dar la alternativa al joven debutante Fede Álvarez, del que ya os hablamos en este blog. El propio Fede Álvarez, junto a Rodo Sayagues (colaborador suyo desde los tiempos de Ataque de Pánico, corto con el que se dieron a conocer) se ha ocupado de adaptar el guión, así que nos ofrece una relectura personal de la obra de Raimi. Rodada en Nueva Zelanda, algo habitual en Raimi, el reparto de esta nueva Posesión Infernal está compuesto por eficientes actores jóvenes: Jane Levy (Mia), Shiloh Fernández (David), Lou Taylor Pucci (Eric), Jessica Lucas (Olivia) actriz ya conocida para los productores por Drag me to hell (2009) y Elizabeth Blackmore (Natalie). Protagonismo tienen también los 25.000 litros de sangre artificial que han sido necesarios para el filme, muuuuuucha hemoglobina, pues, es la que nos ofrece esta nueva versión.

evil dead 2013

Esta Posesión Infernal de 2013 no es una mera repetición sino toda una reinterpretación del tópico de la cabaña en el bosque parodiado en la de 1981 (en puridad más que un remake es un reboot). Sin renunciar a los elementos fundamentales (la cabaña, el libro de los muertos o Necronomicón) Álvarez ha pretendido dotar a los personajes de una mayor profundidad psicológica, ya no son unos jóvenes cuasiadolescentes que van al bosque en busca de experiencias etílicofestivas sino un grupo de amigos que se han reunido para ayudar a Mia, la protagonista, a desengancharse de la droga (en el extremo opuesto, pues). Hay también drama familiar, el hermano de Mia es uno de los integrantes del grupo, cosa que supone un reencuentro entre ambos después de que él la hubiese dejado pasar sola el trance de la muerte de la madre en un centro psiquiátrico. No hay que esperar un análisis exhaustivo de los recovecos de las relaciones, sólo un esbozo que sirve al fin de explicar el porqué de sus conductas cuando se haga manifiesta la presencia (así, por ejemplo, la primera en tener evidencias de la fuerza que les acosa será Mia y los demás creerán que son causadas por su síndrome de abstinencia). Ocurre que este mayor naturalismo de los personajes no se ha dado sin eliminar esa comicidad cartoonesca que tenía la original y que, en nuestra modesta opinión es lo que la hacía especial. En la película de Ávarez no hay apenas lugar para el humor, todo está tratado con seriedad, y a nosotros se nos antoja que eso supone una pérdida del remake frente a la original. Podemos decir que, al tratar de darle alma a los personajes, es la película la que se ha quedado huérfana de ella. Esto no significa que a nuestro juicio sea una mala película, simplemente opinamos  que el remake no consigue superar al original.

Evil dead violación bosque

Así pues, aún sin tener el carisma que identificaba a la saga Evil Dead, la Posesión Infernal de Álvarez cautivará a los aficionados al género. A los conocedores de las de Raimi porque está repleta de guiños a elementos del  guión que las caracterizaban. Ahí están esos bellos travellings subjetivos desde el punto de vista de la presencia atravesando al bosque; la violación en el bosque y por el bosque; la amputación de la mano; y, cómo no, la motosierra. Pero creemos que sobre todo gustará a los más jóvenes que quizás ni siquiera hayan conocido sus precedentes, por su factura, su ritmo trepidante por momentos y esos miles de litros de sangre y gore bien entendido. Tanto los iniciados como los neófitos agradecerán que no se haya abusado de la imagen digital, al contrario Álvarez se ha inclinado por conseguir los efectos con la cámara siempre que le ha sido posible y dejar a los de maquillaje hacer el resto. Y mención de honor merecen estos últimos junto a la banda sonora del español Roque Baños. En suma, puede decirse que Fede Álvarez no defrauda las esperanzas depositadas en él.

La pregunta del millón sería responder a si era necesario este remake (o reboot) tratándose como se trata de una película de correcta ejecución. Para quien esto escribe no se trata de una revisión que aporte ingredientes relevantes al original, como sí podía darse en el Maniac de, ni sirve para darle mayor actualidad (después de todo la original sigue igual de vigente que en su presente), de modo que no podemos considerarlo como necesario. Ahora bien, la buena factura del filme evita que se le pueda tildar de prescindible y, sobre todo, muestra las dotes de su joven director, más elogiable él que su propia ópera prima. Deseamos ver pronto a Fede Álvarez al frente de una obra personal que no se deba ya a ningún trabajo previo.

Fede Álvarez en el rodaje de Posesión Infernal

Fede Álvarez en el rodaje de Posesión Infernal

Categorías:Cine Club

Serie B: Richard Vogue vuelve cargado de sangre, acción, sexo y comedia

525385_330800160315823_1309110451_n

SOBRE RICHARD VOGUE

untitledSerie B es una sana gamberrada que lo único que pretende es hacer pasar un buen rato al espectador, algo nada fácil no se crean, y que se agradece en estos a veces pretenciosos tiempos. Excesiva, sexy y sangrienta, uno adivina que su director y guionista, el nunca suficientemente ponderado Ricard Reguant,  se lo pasó bomba imaginándola y dirigiéndola.

Y es que Serie B representa el retorno a la pantalla como director de Richard Vogue, alter ego de Ricard Reguant. Un niño grande de sonrisa contagiosa y conversación inagotable repleta de anécdotas. Es una de esas personas que uno escogería para tomarse unas cañas en esos cuestionarios que alguna vez hacen los periódicos y en los que indefectiblemente salen escogidos tipos tan interesantes como futbolistas, modelos o competidores de Formula-1.

Polifacético hombre-orquesta de extensa carrera en musicales, obras de teatro y trabajos para televisión, Reguant se inicia en el cine como meritorio de Iquino, dura escuela donde las haya,  con el que hace de casi todo hasta que se decide a dirigir, naciendo en ese momento Richard Vogue, pseudómino con el se adentra en el cine erótico clasificado “S”: Yo venia del mundo de la interpretación en teatro y en televisión, y como seguía trabajando en los escenarios prefería no mezclar cosas… sobretodo si pensamos que hacer películas “S” estaba muy mal visto para la profesión intelectual del momento, aunque gracias a estas películas durante años se mantuvo la industria en España y estos intelectuales podían rodar sus películas, más minoritarias”.

Richard Vogue dirige algunos  títulos como Sueca bisexual necesita semental (1982) o No me toques el pito que me irrito (1983), comedias sexys y alocadas como indican sus nombres, dentro de  un género cinematográfico que tuvo su momento como los spaghetti-western, los pseudo-Bonds o las de terror”. De rápido rodaje, poco presupuesto y alta rentabilidad, no en vano Sueca bisexual necesita semental fue la película más vista el año que se estrenó”.

Ricard  es un veterano que ha llegado a trabajar en más de 60 producciones desempeñando diversas tareas como ayudante, guionista o director.

Pero Serie B no es solamente un film erotico (aunque tiene sus gotas), es una mezcla de terror, película de acción con venganza y sobre todo comedia, aunque de forma soterrada y casi irónica. Reguant ya había tocado el género de terror, habiendo dirigido al mismo Paul Naschy para un capítulo de la serie televisiva Desenlace (2001, Ricard Reguant y Tito Álvarez), pero Antena 3 la emitió incompleta y a altas horas de la madrugada, una de esas decisiones contradictorias que, lamentablemente, son tan habituales.

COMO NACE SERIE B

FINAL“Un día un amigo mío me invito a su casa en los Pirineos. Era una autentica mansión, enorme, fantástica. Pasamos la noche de cháchara, divirtiéndonos imaginando cosas que podían ocurrir en aquel sitio. La casa estaba en medio de la nada a kilómetros del primer pueblo. Solitaria. Así que se me ocurrió una historia que podría ocurrir allí. Mi amigo, entusiasmado con lo que le contaba, me sugirió de hacer un filme. Yo le dije que aquel tipo de historias pertenecían a las llamadas películas de SERIE B, o lo que es lo mismo, películas de bajo presupuesto, de género (terror, ciencia ficción, westerns…), que servían de relleno a los grandes estrenos, naturalmente en la época en la que los cines hacían dobles sesiones.

En algunas ocasiones los filmes de SERIE B, eran mas interesantes y divertidos que los que se suponían eran los estrenos buenos, de clase A.

Con el tiempo estas peliculitas de SERIE B, se fueron convirtiendo en objeto de culto, y grandes directores actuales les hacían un sentido homenaje, como Quentin Tarantino por ejemplo. Claro que sus películas tenían presupuestos de Clase A. Muchos directores famosos se iniciaron en aquellas películas pequeñas de poca producción (casi siempre con la marca de ROGER CORMAN, el rey de las Series B): James Cameron, Martin Scorsese, Jonathan Demne e incluso Steven Spielberg. Pero estamos hablando de EEUU donde una película de poco presupuesto equivalía a dos nuestras de Gran Presupuesto. Luego aparecieron artistas que intentaron crear una industria de SERIE B en nuestro país. Paul Naschy, Jesús Franco son las cabezas más visibles de aquel intento… Pero los intelectuales, que todo lo fastidian, vinieron a aguar la fiesta y decidieron que el cine tenía que ser serio… Y lentamente estas pequeñas joyas (quizás no era buenas películas pero cumplían su doble cometido: distraer y mantener la industria), fueron desapareciendo de las pantallas y se convirtieron en piezas rebuscadísimas en los estantes de los vídeo-clubs de todo el mundo.

12

Animado por mi amigo recogí el reto y escribí el guión. Lo pasé a dos compañeros de profesión Jesús Liedo y Toni Badimon. Estos se animaron y nos vimos con mi amigo, que estaba dispuesto a convertirse en productor.

Hemos tirado adelante el proyecto y después de pensar en muchos títulos nos hemos quedado con el más lógico: SERIE B. Ya que el film es sobre todo un homenaje a aquellas películas sencillas, hechas con más pasión que dinero y con más imaginación que medios, que tanto nos sorprendieron y divirtieron en sus días. Si conseguimos algo parecido estaremos más que satisfechos.

Mi “alter ego” RICHARD VOGUE reclama ser el artífice de este “retorno” a las andadas. Y, naturalmente ante un “autor” que parió títulos como “NO ME TOQUES EL PITO QUE ME IRRITO” o “SUECA BISEXUAL NECESITA SEMENTAL”, no podía negarme”.

Serie B es la primera película producida por  Olwyn films, productora fundada en 2011 por Jesús Liedo y Ricard Reguant y el film, con un presupuesto estimado de 1,6 millones de euros, es la primera producción de la compañía, que nace con vocación de producir películas españolas de género con proyección internacional.

LOS ACTORES

zarzoEn Serie B destaca sin duda el protagonista, Manuel Zarzo, todo un veterano de 85 años que debuta en 1951 y en cincuenta años de profesión llega a participar en más de 145 títulos de todo género (spaghetti western, comedia…), además de en televisión. Es un rostro familiar para el cinéfilo que sin duda da cachet al film. Aunque se barajaron otros nombre para el papel, como Omar Sharif y Helmut Berger, finalmente Reguant vio más acertado contar con su amigo Zarzo, que realmente borda el papel de Willie Molina (¿homenaje a Jacinto Molina?).

Roger Pera es un consolidado actor todoterreno que tanto hemos podido disfrutar en comedia como en otro tipo de registros, como es el caso de Serie B, donde interpreta a un bastardo de gatillo fácil.

Pero también juegan un papel (y muy interesante), las actrices del film: Sonia Monroy (sí, esa Sonia Monroy que les viene a la cabeza), hace el tipo de papel que les gustará ver: lo pasa muy, muy mal. Sangra mucho durante el film y… nos muestra sus poderosos encantos. Al igual que las demás intérpretes, la bella Marta Simonet y Cata Munar, actrices ambas de extensa formación.

Sin olvidar ¿Cómo hacerlo? a Nuria de Córdoba, que borda su enigmático papel con nutritivo final sorpresa…

martaTambién intervienen Jaume Fuster y Eva Losada.

El nuevo milenio nos traido de vuelta a Richard Vogue y ¿era necesario? Pensamos que sí tras ver Serie B y agradecer un poco de locura, despiporre, sexo, sangre y sobre todo entretenimiento bien realizado. Tanto que a veces uno tiene la tentación de pensar la película está hecha en serio… pero nada más lejos de la realidad, ya que lo que Reguant (o debo decir Vogue)  propone es una película excesiva y con toques surrealista con la que pasar un rato loco.  Y pensamos que lo consigue.

Bajo presupuesto, mucha imaginación, sangre (sin abusar de casquería), sexo (sin llegar a ser explícito) y un único escenario: Serie B

Proyectada en la última edición de la Semana de cine fantástico y de terror de San Sebastián con éxito por parte del público (no tanto de crítica, ya que parece no todos supieron ver el juego que pretende el film), llega el 19 de abril a las pantallas así que, si quieren ver como hacen callar a Sonia Monroy (además de hacerle pasar por otras lindezas no menos dolorosas), les recomendamos que entren en el juego de Serie B.

SINOPSIS

Willie Molina (Manuel Zarzo) es un actor ya retirado que ha pasado parte de su vida en Hollywood interpretando películas de SERIE B. Su mayor hobbie es la caza, y mientras esta en el monte dispara sin querer contra unas chicas que estaban caminando entre los arbustos, Lidia y Mabel (Sonia Monroy y Marta Simonet), hiriendo a una de ellas. La herida es superficial, pero Willie las invita a pasar el día en su finca. Al llegar a la mansión, las chicas descubren que están ante un hombre muy rico. En realidad, las jóvenes ejercen de gancho en la carretera a hombres ingenuos a los que desvalijan valiéndose de sus encantos. Su protector, Robín (Roger Pera), llega a la casa junto a Katy (Cata Munar), una nueva chica. Acorralan al viejo actor amordazándole y golpeándole. Las cosas se ponen feas para el hombre. Aunque mientras los demás se distraen curioseando por la casa, Willie consigue liberarse… y entonces empieza una cacería llena de sorpresas en donde no se llega a saber hasta el final quien es más malvado de todos ellos.

Más información en: www.seriebfilm.es y http://www.facebook.com/SerieBfilm

Y más detalles sobre la carrera de Ricard Reguant (y por ende Richard Vogue) en la entrevista que publicamos en este mismo blog.

Hellboy, una reflexión sobre las esencias de lo humano

21 marzo 2013 1 comentario

Hace unos días Fernando Trueba era noticia, y no por su cine, sino por sus poco afortunadas opiniones sobre el mundo del cine de acción y de superhéroes. Trueba los califica de imbecilidad, que es tanto como calificarlos de producto para necios y alelados. Su comentario deja a las claras, no la debilidad de ese cine al que se refiere (ni la necedad de sus aficionados), sino de su propio desconocimiento de todo lo que supone el mundo de los superhéroes. Esa literatura es en verdad la transposición de los mitemas clásicos a la cultura pop y, igual que los mitos, sirven como vehículo metafórico de grandes temas atemporales. Vamos a ejemplificarlo con Hellboy llevado al cine por Guillermo del Toro en 2004.

Hellboy_good_guys_poster_L

Empecemos con el argumento: finales de la segunda Guerra mundial, las fuerzas ocultistas nazis (Sociedad Thule) llevan a cabo el experimento Ragnarök (fin del mundo nórdico), invocación del mal que lleva a cabo el mismísimo Rasputín. Fruto del experimento nace una pequeña criatura roja, con cuernos, cola y una mano de piedra , criatura que fue rescatada por los soldados aliados y educada por los estadounidenses. Ingresó posteriormente en la Unidad de Defensa e Investigación Paranormal (en inglés B.P.R.D.). Héroe solitario, Hellboy (la criatura), se tendrá que enfrentar a su propia naturaleza y decidir entre el bien y el mal.

En 1994 nacía Hellboy de la mano de Mike Mignola presentado en una secuencia de cómics mini-serie publicada por Dark Horse Comics. Un superhéroe solitario en cuya construcción se notan las influencias de diversas mitologías, desde la nórdica a la ideada por Lovecraft. Diez años más tarde Guillermo del Toro lo llevaba al cine, haciendo suya la imagenería del cómic. Del Toro recrea el universo de Hellboy con su propia visión de lo gótico y nos ofrece una película vibrante de bella factura en la que la tensión dramática va en aumento hasta el brillante duelo final con un monstruo infernal claramente inspirado en los relatos lovecraftianos.

Hellboy 1

Si los episodios de enfrentamiento con los villanos  se secuencian adecuadamente y mantienen al espectador aferrado a su cubo de palomitas (cosa que no impide descubrir a Santiago Segura haciendo un cameo), no están menos perfilados los resortes más profundos de la trama. Hellboy nos recuerda a héroes como Harry Callahan, independientes e irónicos, quienes, sin embargo, bajo su corteza de hombres duros esconden una fuente inagotable de ternura. Hellboy está enamorado de su compañera del B.P.R.D. Liz Sherman, piroquinética con habilidad de explotar en fuego, aunque no encuentra la manera de hacérselo saber; y a la vez profesa un intenso afecto filial por el Profesor Bruttenholm , su “padre” adoptivo. Otros se quedarán con las secuencias en las que los efectos especiales se despliegan magistralmente, pero nosotros queremos destacar las dos escenas en las que se nos muestra el aspecto más humano de Hellboy. La primera una ronda nocturna en la que Hellboy espía a Liz desde la azotea de un edificio en compañía de un niño, tanto del Toro como Ron Perlman son capaces de mostrar el lado melancólico del héroe. Melancolía que llenará la pantalla de lluvia (¿cuántas veces la lluvia ha sido metáfora del llanto en el cine?) en la escena del entierro del “padre”, con un plano cenital sobre los paraguas abiertos que nos funde a la subjetividad de Hellboy siendo uno de los momentos más brillantes del film.

hellboy 2

Y es que antes de Nolan ya se había penetrado en los aspectos más profundos de los superhéroes de cómic. El Hellboy de del Toro ofrece al espectador una reflexión sobre las esencias de lo humano. Lo que nos define no es nuestra procedencia, ni las peculiaridades que pueden hacernos resultar extravagantes a ojos de los demás, nuestro ser más íntimo viene definido por nuestra capacidad de tomar decisiones: sea cuál sea nuestro origen siempre tenemos la opción de elegir entre el bien y el mal con todo el dramatismo que ello conlleva. Ese es el destino de y la enseñanza que nos deja Hellboy.

Director: Guillermo del Toro. Guión: Guillermo del Toro y Peter Briggs basados en las historias de Mike Mignola. Música: Marco Beltrami.

Reparto: Ron Perlman, John Hurt, Selma Blair, Rupert Evans, Karel Roden, Jeffrey Tambor, Doug Jones, Brian Steele, Ladislay Beran, Biddy Hobson, Corey Johnson, Kevin Trainor, Brian Caspe, James Babson.

Categorías:Cómic, Cine Club

7 psicópatas: la (de)construcción de un guión

14 febrero 2013 Deja un comentario

Si quieren disfrutar plenamente de la película, dejen de leer en este punto. Y no porque vayamos a hacerle una crítica negativa, todo lo contrario, pero es que 7 psicópatas (Martin McDonagh) es de esas películas que se gozan todavía más cuando acudimos a verlas como tábula rasa, desde la virginidad que da no tener datos previos.

7 psicópatas

¿Qué decir del argumento? Si acudimos a Google, además de encontrar la habitual proliferación 7 sicópatas cartelde resúmenes idénticos, y de sospechar que algunos han escrito sin haber visto el filme, descubriremos que pretender resumir la trama es harto difícil. Nos encontramos por un lado con Marty (Colin Farrell), un guionista que no acaba de encontrar la inspiración para escribir un guión titulado, precisamente, 7 psicópatas. Por otro lado, está Billy (Sam Rockwell) su mejor amigo, actor en paro que se gana la vida secuestrando perros junto a su socio Hans (Christopher Walken).  Billy está empeñado en ayudarle a toda costa a terminar ese guión. Todo va a complicarse cuando secuestren a Bonny, el perro de un mafioso sin escrúpulos que idolatra a su mascota (Woody Harrelson). Pero este bosquejo no le hace plena justicia porque lo que distingue al argumento de 7 psicópatas es cómo se va construyendo mientras se va desarrollando el guión de Marty, en un ejercicio de metareferencialidad que es casi un enlace de Möebius.

7 psicopatas-16El arranque del último trabajo de Martin McDonagh (Perdidos en Brujas) se ampara bajo la estela de Tarantino, ya saben esos largos y exóticos diálogos entre matones (salvo que esta vez no es una hamburguesa sino la muerte por penetración en el globo ocular) que culmina en un acto de violencia extrema y pulp. Desde su inicio, pues, declara su intención de adentrarnos en el mundo de la comedia de acción con un humor radicalmente negro, propio de la raíz irlandesa del director. Delirio será la palabra que se instalará en nuestra mente porque hay mucho de ello en este ejercicio de cine dentro del cine que se va a caracterizar por los constantes giros de guión expuestos desde la ironía en su sentido propio, esa actitud de distanciamiento de la obra que nos permite mostrar su anverso y su reverso.  En ella tienen cabida los gangsters enamorados de sus mascotas; los psicópatas que crían conejos blancos y se pasean con uno bajo el brazo; el actor metido a dar carne real al asesino-personaje para que el guionista encuentre material para su trabajo en la prensa; los anuncios por palabras; los efectos del peyote; los polacos, tan blancos, que son cuáqueros y se casan con negras; la inquietud por el más allá; las prostitutas que leen a Chomsky; y la necesidad de los sueños. Y lo vamos viendo surgir desde el guión que se escribe en la película, que bien podría ser el guión de la propia película.

7 psicópatas perro

Prostitutas que leen a Chomsky es la broma con la que se denuncia el escaso papel que tienen las mujeres en el cine de acción, en muchas de ellas son meros elementos decorativos en apariciones fugaces y sin peso en el desarrollo del filme. Así 7 psicópatas se burla de sí misma a la vez que es crítica con todo un género, a la vez que denuncia deficiencias de una sociedad como la nuestra, menos igualitaria de lo que desearía, a la vez que se cuestiona la razón de escribir historias, a la vez que va más allá y se plantea (nos hace plantearnos) qué sentido nos espera a nosotros mismos en nuestras vidas, la gran pregunta por el sentido a secas, si se quiere. Caja china o muñeca rusa, la película juega a muchos niveles, pero si funciona es porque parece no tomarse en serio a sí misma, es un juego de ingenio que puede decaer en algún momento pero que se rehace en su apelación continúa al absurdo, en su juego con el dentro y el afuera de la historia.

La película funciona también gracias al acertado trabajo de todo su elenco. Colin Farrell, que 7 psicópatas mafiosorepite con el director, construye con efectividad su personaje, ese alcoholizado escritor que persigue una idea y se enreda vitalmente en ella.  “De cuando en cuando, las palabras le van a la perfección a un actor. Es el caso de este guión.Te ofrece un remojo, un puntapié en las nalgas y un paseo inolvidable. Entonces, sin ninguna duda, no puedes rechazarlo”, se entusiasma el intérprete irlandés. El mismo entusiasmo por los diálogos de McDonagh muestra Cristopher Walken:  “Usted sabe, que los actores adoran los diálogos cincelados, y Martin escribe diálogos formidables”; por su parte Walken encarna el más tierno de los personajes, paradójicamente tierno dado que descubriremos que él es uno de los siete psicópatas,  “Es solo un tipo que roba perros y que los devuelve a cambio de una recompensa”, explica sobriamente el actor. Representante de la fe y sus dudas, la interpretación del veterano actor es posiblemente la más matizada. Encarnando a Billy nos encontramos con Sam Rockwell (a quien recordarán por su papel protagonista en Moon de Duncan Jones) muy convincente en su rol, esa réplica del guionista que nos recuerda al Chazz Palmintieri de Balas sobre Broadway (Bullets Over Broadway, 1994, Woody Allen). Cerrando el reparto de actores principales tenemos a Woody Harrelson dando cuerpo al mafioso adorador de su perro Bonny, a él debemos algunos de los episodios más hilarantes del filme.

Seven

Pero, obviamente, si 7 psicópatas resulta ser la película que es, es por la impronta indeleble que imprime en ella Martin McDonagh. McDonagh inició su carrera en el teatro especializándose en comedias negrísimas en las que ya se encuentra presente su universo abigarrado. Su salto al cine no pudo haber sido dado con mejor pie, su primera incursión fue el cortometraje Six Shooter y con él obtuvo el Óscar de 2005 en esa categoría, (puede verse completo en este enlace). Su debut en el terreno del largo vino con Escondidos en Brujas (In Bruges, )que quienes la hayan visto la recordarán también por su barroquismo (visual y formal) y su humor delirante (marciano, en coloquial), características que se encuentran presentes en esta su última obra hasta el momento. 7 psicópatas resulta difícil de calificar, es comedia, pero también película de acción, cine dentro del cine y hasta cierto punto es incluso fantástica (no en vano pudo verse en el último Sitges); habrá quienes resuelvan optar por resumirlo incluyéndola dentro de esa categoría difusa cine de autor.

McDonagh-blog

Cine de autor, curiosamente Serendipia (que no había leído nada sobre la película y no sabía qué iba a ver) discutía entre sí sobre qué significa justo eso, cine de autor, y lo  primero que asoció a tal denominación fue la de todo tipo de filmes extravagantes y plúmbeos (sobre todo cuando se dice así, en francés, auteur). Se podría considerar que denominamos así a toda producción que se presente como ajena a cualquier género (y de hecho en ese sentido se oye aplicar el término), pero eso sería una memez porque, ¿ acaso Ford, Hitchcock, o Wilder (por mencionar sólo algunos) no imprimían inconfundibles rasgos de autoría en sus películas por mucho que la práctica totalidad pusiera adscribirse a algún género (y en su pureza, además)? Digamos que sólo aceptamos pulpo como animal de compañía si por cine de autor se entiende aquellas obras que con sólo empezar a verlas ya sabemos quién está tras su dirección aunque lo desconociéramos antes de entrar. Si es así, sí, aceptamos que 7 psicópatas es también cine de autor.

Categorizaciones al margen, de lo que no nos cabe duda es de que quienes vean esta cinta la recordarán (algunos para odiarla) porque es un producto que se aparta de la media, tiene vida propia, ése alma que es tan difícil que posean las películas. Quien esto escribe intuye que 7 psicópatas estará entre sus diez películas favoritas vistas en este  año que acaba en 13. Y si no, al tiempo.

Hemos hablado con Pablo Maqueda fundador de #littlesecretfilm

13 febrero 2013 Deja un comentario

Manic LeraDIE, LERA, DIE, DIE, DIE!!!! Esta frase nos sigue resonando muy adentro, mucho después de ver Manic Pixie Dream Girl. Se nos antoja un resumen de los males que lacran las bondades de la red de redes. Pablo Maqueda, su director, reflexiona sobre ello en un filme que repasa el mundo de los vbloggers y nos hace pensar sobre cómo puede llegar a afectar el cíberacoso, los trolls, los fakes, la creación esquizoide de multipersonalidades… todo ello para plantearnos una pregunta que seguro nos hemos hecho en alguna ocasión: ¿Seríamos más felices sin Internet?

Manic Pixie Dream Girl se adscribe al proyecto #littlesecretfilms del que el propio Maqueda es fundador. Se trata de un filme valiente que apuesta por una puesta en escena arriesgada en la que nos vamos a encontrar ante una sucesión de planos fijos en los que Rocío León (Diamond Flash) da cuerpo a diferentes Vloggers y su ídolo Roma Rises (una cantante pop que se ha labrado su éxito gracias a la red). Imagen fija y mucho diálogo, apriori podría hacernos pensar que nos va a dar como resultado una película falta de ritmo y de tensión dramática, muy al contrario, pues, este repaso de la red, sus posibilidades (proporcionarnos nuestro warholiano cuarto de hora de fama) y sus defectos, es un filme vibrante que construye una metáfora que nos engulle.

Hemos tenido la oportunidad de hablar con Pablo Maqueda, así que, ¿qué mejor que escuchar sus palabras para saber más sobre su película y todo lo que envuelve a #littlesecretfilm

Después de ver Manic Pixie Dream Girl, la primera pregunta viene impuesta: ¿Seríamos más felices sin Internet?

¿Lo seríamos? Yo sinceramente, no. Las redes sociales, la prensa online y la comunicación instantánea forman parte de mí. No me imagino la vida sin ellas. Sin embargo, plantear a través de la ficción un breve pero intenso cuento alrededor de ello era algo que me obsesionaba desde hacía ya mucho tiempo.

Pero seamos ordenados. En primer lugar hablanos de ti:

Manic Pablo

¿Cuándo nace tu vocación por el cine? ¿Qué cineastas te inspiraron?

Muy temprano. Como espectador ni lo no recuerdo, la verdad. El cine siempre ha formado parte de mí. A través del engaño que articulaba mediante la planificación fue cuan. Como realizador sería a los doce años al descubrir Psicosis de Alfred Hitchcock A través del engaño que articulaba mediante la planificación fue cuando comencé a descubrir lo que conseguía un director de cine. Emocionar, engañar, divertir, asustar a espectadores de todo tipo mediante la fuerza de una imagen y un sonido. Poco a poco, año tras año, realizadores como Woody Allen, Stanley Kubrick, Jaime Rosales, Michael Haneke, Pedro Almodóvar o Wes Anderson han ido modelando mi visión cinematográfica. Soy muy referencial cuando escribo y desarrollo cine, me encanta permearme de la mayor cantidad de referencias, copiar mucho para luego adaptar toda esa cantidad de referencias estéticas visuales y sonoras a mis propias obras con una entidad propia que permita disfrutar al espectador.

Ibas a debutar con un corto, pero se convirtió en largo (Billy Freud´s Last Night ( Todo en una semana, 2005) ¿cómo fue el proceso?

billyySí, la productora nos animó a desarollar la idea como un largometraje. Tenía veinte años en aquel momento junto a Pedro Román, dirijimos la película juntos e hicimos un homenaje al cine de instituto americano, que tanto disfrute nos había dado y continúa dándonos. Es aún uno de mis géneros favoritos. Fue un gran aprendizaje realizar una película tan colectiva, con un reparto coral de 20 personas, casi 70 personas de equipo técnico. Una gran experiencia dirigir comedia, es un placer siempre el plantearte cómo hacer reír. Un reto constante.

Pronto te interesas por Internet como ámbito de expresión. Con All the Women te embarcas en un proyecto de 366 días online. ¿Cómo fue esa experiencia? ¿Qué repercusión tuvo?

womanhAll the women es un largometraje documental homenaje a la mujer del siglo XXI que camina por las calles de las grandes ciudades del planeta. El proyecto nace de un reto. Registrar una premisa tan ambiciosa y con tantos viajes alrededor del mundo (Londres, Madrid, Nueva York, Paris y Tokyo) en la más absoluta intimidad. Vivir el proceso de producción y posproducción de una manera más personal, ser el único miembro del equipo técnico. Productor, realizador, editor y distribuidor. Crear un nuevo formato de distribución en internet, que denominé “Film experience” distribuyendo la película exclusivamente en internet a modo de experiencia cinematográfica diaria. Un largometraje compuesto por 366 videos, distribuidos día a día a lo largo del año 2012. El largometraje no pudo tener mejor repercusión online: 24.000 plays, centenares de tweets, referencias en pequeños blogs, reportajes sobre el nuevo formato en medios nacionales e internacionales como The New York Times, Indiewire, El Pais, Fotogramas, Antena 3 TV o Radio Nacional de España. Con el estreno exclusivo online de All the women intenté plantar la semilla de lo que en #littlesecretfilm acabaría germinando. Dignificar internet como ventana de distribución cinematográfica. Podéis disfrutar el largometraje completo a través de su web  www.allthewomenfilm.com y su canal de Vimeo.

En 2009 entras a formar parte de la industria trabajando para Avalon ¿Cómo fue ese trabajo? ¿Cómo se percibe Internet desde la industria?

Tres años muy intensos de aprendizaje como coordinador de contenidos extras de DVD/Bluray, así como coordinador de materiales de la distribuidora.  He aprendido mucho sobre cómo plantear un proyecto y su preproducción pensando en su difusión, comunicación y distribución. Lo vital que es plantear la producción de un largometraje teniendo en cuenta previamente su estretegia de distribución. Lo bueno y malo de Internet es que aún se trata de un campo vírgen para la producción y distribución cinematográfica. Aún debemos de aprender sobre cómo monetizar nuestros proyectos en internet. A día de hoy los modelos de negocio cinematográficos se encuentran en las vías más tradicionales.

littlesecretfilm

2013 llegamos a #littlesecretfilm ¿Cómo se gesta la idea? ¿Redactas tú el manifiesto o tienes colaboraciones?

Al igual que All the women, cuando pienso en un nuevo proyecto siempre parto de retarme a mí mismo como realizador e intentar abrir nuevos caminos. Ponérmelo difícil desarrollando pequeños ejercicios de innovación. Quiero seguir aprendiendo, replantear lo hecho hasta ahora, y fallar, fallar y fallar para corregir errores. De ahí el reto de #Littlesecretfilm como un modelo de producción basado en el riesgo, el azar y las ganas de hacer cine. Nace como un experimento de cara a improvisar con las actrices de mi nuevo largometraje Viva la Sangre, pero poco a poco comienzo a pensar en ello como un juego a plantear a mis amigos y red de contactos del audiovisual. Redacto el manifiesto y comparto el proyecto en secreto durante varios meses. La entrada posterior de la productora de Manic Pixie Dream Girl, Haizea G. Viana a codirigir #littlesecretfilm y gestionar la comunicación de la iniciativa hizo todo muy fácil. Me encuentro muy cómodo trabajando junto a ella desarrollando proyectos creativos. La respuesta fue muy positiva, estoy muy agradecido a todos los profesionales que han apoyado generosamente la idea realizando tantas películas para el disfrute de los espectadores.

#littlesecretfilm no pretende ser una escuela ni un movimiento, ¿Cómo lo definirías entonces?

Como un modelo aplicable para producir y estrenar cine. Unas reglas para jugar haciendo cine y estrenar gratis un lagometraje en internet. Lo definiría como un regalo a los espectadores, un acto de amor al cine.

Manic 2

En el manifiesto no se excluye ningún tipo de estética, pero sí restricciones sobre la producción y el rodaje, ¿esas restricciones funcionan como la contrainte oulipiana? ¿Crees que incentiva la creación? ¿De qué modo?

El manifiesto únicamente propone restricciones en cuanto a la producción y distribución de la película. Imponer criterios estéticos o temáticos habría sido un error, no beneficiaría la creación. Esperamos que se unan muchos creadores a la iniciativa y disfruten de la experiencia. No conocía el movimiento Oulipo hasta que Jordi Costa me habló de él en uno de sus primeros emails confirmando su participación en #littlesecretfilm. Sí. Las restricciones y el riesgo como estímulo para que la ficción seduzca e impacte han sido el principal objetivo. Ofrecer al espectador el riesgo de sentir a un equipo de profesionales contra las cuerdas para realizar el mejor largometraje en el menor tiempo posible.

Una de las condiciones es que el trabajo de preproducción se lleve en secreto, sin poder acudir a las redes sociales para su promoción. ¿Cuál es la finalidad?

Una imposición más romántica que formal. En un tiempo en que se sabe tanto sobre cada esteno cinematográfico, en ocasiones ¡Antes de que comience a rodarse! me parecía muy bonita la idea de proponer hacer cine clandestinamente, ocultando cualquier tipo de detalle a la prensa, las redes sociales o amigos y familiares. El secretismo del centenar de profesionales de la industria espeñola que apoyaron el estreno colectivo de #littlesecretfilm el 1 de febrero ha sido ejemplar. La sorpresa de la iniciativa ha basado su efectividad en el secreto, estamos muy agradecidos por haber respetado la magia que el proyecto proponía.

Se apuesta (y se exige) por el formato digital, ¿Piensas que ese soporte revolucionará al cine? ¿De qué modo?

Ya lo ha revolucionado, ¿no? El digital ha favorecido la creación musical, literaria, cinematográfica… a niveles estratosféricos. Solo se necesita una buena idea, y presupuesto para llevarla a cabo. Ya no hay excusas para no dirigir cine hoy en día.

¿Por qué la exigencia de rodar durante 24 horas seguidas?

Para animar a la instantaneidad de la creación y poner una restricción tan extrema para la producción de un largometraje. Como una norma que anime a la producción y al visionado de las obras por el riesgo que todo ello conlleva.

Una de las normas es no trabajar con guión dialogado previo para favorecer la improvisación y el azar. ¿Cómo se enriquece la creatividad gracias a ello?

Manic 1Mediante dinámicas de improvisación con los actores y actrices. En mi caso, con mi #littlesecretfilm Manic Pixie Dream Girl, basé el desarrollo de la historia en una escaleta y una trama muy estrictas para luego jugar a la libertad total de reacción y diálogos improvisados por parte de Rocío León. La improvisación es un campo tan abierto, podemos jugar con ella mediante infinitas posibilidades. Creación de historias a medida que avance la trama, creación de personajes, diálogos… el objetivo principal era abogar por un hiperrealismo en las interpretaciones, libre de cualquier encorsetamiento de guión.

Sin ánimo de lucro, los films deben estrenarse online y adscribirse a una licencia creative commons, ¿Es esto una apuesta por la cultura gratis? ¿La ausencia de incentivos económicos no limita el perfil de quienes puedan participar en estos tipos de iniciativa (gozar de ingresos que te permitan trabajar por amor al arte)? ¿Acaso la no remuneración es un estímulo para la creación (se oyen voces que lo niegan rotundamente)?

En ningún momento #littlesecretfilm aboga por la cultura libre o el ‘todo gratis”. La mayoría de realizadores de #littlesecretfilm tenemos otros proyectos en la industria cinematográfica tradicional (Producción, distribución, exhibición) o en internet que sí intentamos monetizar. Sin embargo, aparte de ellos, también queríamos regalar una obra a los espectadores, una obra que no busque rentabilidad económica sino una rentabilidad emocional, basada en el número de visionados, el número de personas que disfrute con tu película. Hacer partícipes a los espectadores de la producción de un largometraje no basada en pre-ventas, patrocinios, apoyos o subvenciones. ¿Limitar la creación? Al contrario, en mi opinión creo que la financiación privada fomenta la creación ya que iguala a todos los realizadores a producir su obra sin ninguna ayuda o beneficio de estatus de acceso a patrocinadores.

Hay muchos profesionales que ven Internet como una amenaza al propio cine. ¿Qué les dirías? ¿Cómo se puede coordinar la explotación comercial con el trabajo libre en la red?

Internet es una perfecta ventana para distribuir cine pero debemos de encontrar fórmulas para rentabilizarla. A los espectadores nos encanta ver películas en una pantalla grande, en DVD o en internet. No se tratan de ventanas de distribución antagónicas, sino paralelas. Con nuestras películas y proyectos hemos de crear modelos de negocio para cada una de ellas. No se excluyen unas a las otras. En definitiva se trata de consumir audiovisual.

Manic 3

El 1 de febrero se lanzaron 15 largometrajes simultáneamente ¿Sabían los participantes de los otros proyectos? ¿Hubo algún intercambio o colaboración?

Sí, creíamos imprescindible la transparencia con todos ellos. A cada nueva incorporación clandestina de cara al estreno colectivo íbamos informando al resto de realizadores. Diversas colaboraciones e intercambios fueron sucediéndose entre proyectos de ciudades afines. De esta manera, desde septiembre de 2012 creamos un sentimiento de unión en todos nosotros, un secreto colectivo que sería desvelado el 1 de febrero de 2013.

Tú mismo participas con el largometraje, Manic Pixie Dream Girl, ¿Cómo fue la experiencia? Cuéntanos alguna anécdotas del rodaje.

La experiencia fue muy intensa. Después de tanto tiempo centrado en el documental, volvía de nuevo a la fición de una manera tan extrema. Por suerte tenía una actriz y un equipo técnico que han hecho que la película que podéis disfrutar a día de hoy sea la que tenéis ante vuestros ojos. Me encuentro muy satisfecho con el resultado. Les estoy muy agradecido. 21 horas de rodaje ininterrumpidas y muchos meses de esfuerzo. Los 3500 visionados a día de hoy que la película registra son el mejor regalo para todos nosotros.

Manic Pixie Dream Girl (Making of) from Pablo Maqueda on Vimeo.

Manic Pixie Dream Girl demuestra las grandes capacidades de Rocío León, ¿Cómo pensaste en ella para el film? ¿Cuál fue su contribución a la historia?

Manic Pixie Dream Girl es Rocío León. Desarrollando su personaje, Aurora, en mi próximo largometraje Viva la Sangre comencé a dar vueltas a la idea de trabajar con ella en solitario explotando todas sus facetas que conocía bien por tantas conversaciones juntos preparando el personaje. Por ello quise plantear MPDG como una película con/por/para ella como único personaje.  Un largometraje en que ambos creáramos al mismo nivel en la historia, sus referencias, sus matices… Su contribución interpretativa es evidente, la historia y diálogos han sido todos contrastados con ella, su excelente dominio para la canción interpretando las canciones de Roma Rises… trabajar con Rocío siempre es un placer.

Tu mismo compones la música, cuéntanos cómo fue esa labor, ¿Eres consciente de hasta qué punto es pegadiza la canción principal?

Manic RomaCrear atmósferas y estéticas visuales es la razón por la que nació mi vocación por el cine. Es un objetivo que ha llegado ha llamar más mi atención incluso que el contar una historia. Y Manic Pixie Dream Girl pretende reflejar una estética que todos conocemos muy bien, demasiado: Internet, lo digital, la generación videoblogger, Youtube. Y en este caso me sentía capaz de complementar esas atmósferas musicalmente con mi proyecto musical en solitario “Little Toys”, en el que compongo con mucho sintetizador, instrumentos de juguete, ukeleles… El Score de la película pretende reflejar la infancia y lo digital, lo adolescente del mundo vlogger, y a su vez rendir tributo a muchos compositores con espíritu infantil, fantástico e inocente. Desde composiciones y ritmos asiáticos similares a los de Studio Ghibli o compositores como Katsuhiko Maeda o Joe Hisaishi hasta composiciones más electrónicas pop como las de Michael Andrews o Mark Mothersbaugh, a más intimistas y acústicas como las de Jon Brion o  Gustavo Santaolalla. La idea de crear una electropop star de la actualidad, con su EP propio, portada, videoclip, posters, canal de twitter…. era una idea muy atractiva como para dejarla pasar en esta película. Con Roma Rises he pretendido rendir homenaje al pop naif de cantantes como Katy Perry o Robyn. El primer single de Roma Manic Pixie Dream Girl se había convertido en un hit, la canción más escuchada en Youtube de todos los tiempos. ¡Su pegadizo estribillo debía de estar a altura de la trama! Podéis escuchar al completo la BSO de la película y el ep de Roma Rises en la web de la película www.mpdgfilm.tumblr.com

Vayamos al trasfondo. Tu película incide sobre varios males de la red, la multiplicación de personalidades, los trolls, los fakes, el cyberbullyng. ¿Son males endémicos? ¿No reducen, hasta cierto punto, al absurdo la web 2.0? ¿Qué modelo de Web te gustaría?

Tenemos un modelo web que se ajusta a cada país, al igual que la TV que posee cada país. Lo precioso y destructor a la vez de la red es que se trata de un espacio de libertad (¿Si o no? El debate es amplio), en ocasiones usado amoralmente, y en muchas otras para el beneficio común.

Manic 4

En tu película, Internet se ve casi como asesino social que hay que detener, sin embargo con #littlesecretfilm tu te decantas por la red como vía de expresión y difusión. Explícanos la paradoja.

Sí. Es una contradicción muy evidente. Simplemente se trata de contar una historia que espero apasione a los espectadores por su crudeza y el realismo mágico que plantea la película con la vocce sensibile y el fin de internet. #littlesecretfilm no pretende acotar temáticamente ninguna historia, la paradoja es algo anecdótico.

Paul Mockapetris, uno de los padres de la red y creador del DNS, sostenía en una entrevista que las redes van a ir sustituyendo el cultivo del ego por la utilidad. ¿Estás de acuerdo? ¿No va un poco en esa línea #littlesecretfilm?

Sí, bastante. De hecho, internet ha llevado el pragmatismo al extremo a nuestros hogares. Las ideas son desechadas con una rapidez pasmosa. Esperamos que #littlesecretfilm no sea devorado por la rapidez y las modas de la red y poco a poco construya un modelo de producción sólido y continuo en el tiempo con un amplio carácter evolutivo.

Y acabamos, ¿Qué aceptación ha tenido #littlesecretfilm? ¿Cuál esperas que sea su continuidad y alcance?

Desde hace apenas diez días #littlesecretfilm ya registra más de 20.000 visionados, estamos muy satisfechos con la aceptación de los espectadores. Que disfruten con las películas es nuestro objetivo y el feedback en twitter con el hastagh #littlesecretfilm, en prensa y críticas no podía ser más positivo. Estamos muy agradecidos. El alcance y la continuidad del modelo depende de que sea apoyado por los cineastas españoles e internacionales. Por ello hemos estrenado quince películas de todo tipo, para presentar el modelo pragmáticamente y de ese modo animar a la comunidad cinematográfica española y mundial a disfrutar del cine estrenando en la red. ¿Os animáis?

Manic 5

Sólo nos queda darle las gracias a Pablo y, como no, invitaros a ver su pequeño film secreto. Que lo disfrutéis tanto como nosotros.

Manic Pixie Dream Girl (An internet love story) from Pablo Maqueda on Vimeo.

Apostando por el cine de bajo presupuesto, llega #littlesecretfilm

Los libros de historia del futuro pondrán un epíteto con el que definir la época que nos está tocando padecer. Una crisis que ya ha cumplido casi siete años y a la que no se le ve fin. Y es que es más que una crisis económica, es la crisis de todo un modelo. La tecnología ha tenido su parte en la función obligando a reconvertir no pocos sectores, entre ellos el cine. La facilidad con la que podemos ver cine sin pasar por los circuitos tradicionales es cada vez mayor de ahí que se hayan oído muchos lamentos por parte de la industria empeñada en destacar lo negativo y omitir deliberadamente los aspectos positivos que ello puede tener.

Entre los aspectos que han cambiado en la nueva era tecnológica está el hecho de que hacer cine cada vez está al alcance de más gente con el abaratamiento que le ha supuesto todo lo digital. No hace falta siquiera recurrir a cámaras profesionales ni a programas de edición complejos para obtener brillantes resultados, véase el siguiente vídeo como ejemplo (no me sean perezosos y denle al play que vale la pena):

Transformers from repey815 on Vimeo.

Lo que pueden ser malos tiempos para el mercado son buenos para el desarrollo de la creatividad. Así lo han entendido los promotores del proyecto #littlesecretfilm. ¿En qué consiste tal proyecto? Se pretende un impulso al cine basado en un decálogo, como tantas otras veces ha ocurrido, la diferencia es que aquí no se ponen cortapisas a la libre elección de recursos expresivos (como si ocurría con el Dogma) sino que las premisas aluden a la  creación y distribución de las obras que se acojan a esta empresa. Es pues un proyecto que apoya a una nueva producción según diez normas para alentar a todos a adentrarse en el mundo de la realización cinematográfica. No pretende convertirse en escuela o movimiento sino que impulsa un nuevo modelo no comercial de producir filmes basado en el riesgo, la improvisación y el azar frente al largo proceso convencional. Apuestan por Internet como ventana de distribución gratuita (lo que no quiere decir que se apuesta por la cultura del todo gratis) amparando las obras a una licencia creative commons. Rodados mediante cámaras HD, sin guión dialogado previo, con un equipo reducido (máximo 10 personas) se rodarán durante 24 horas consecutivas. #littlesecretfilm se manifiesta como un acto de amor al cine, de apreciación del arte por el arte como respuesta alternativa a la industria lucrativa.

piccolograndeamore

Puede parecer algo de locos, se podría sospechar que interesará a pocos (todos tenemos que comer), pero el reto está ahí y desde el primer día de este mes ya podemos disfrutar de las primeras 16 obras colgadas en la página web del proyecto. Serendipia se ha adentrado en el visionado de algunos de estos filmes, como es Piccolo grande amore dirigida por el crítico de cine Jordi Costa.

Piccolo Grande Amore (2013) #littlesecretfilm from Jordi Costa on Vimeo.

cartel costaJordi Costa parte de su amor por la cultura popular, concretamente acude al fenómeno de la canción italiana, y por el giallo, para ofrecernos una cinta plagada de frases brillantes con formato de cine experimental sobre la fuerza que nos rige: el amor (y según reza en la sinopsis esto es lo peor que podría habernos pasado). Dos acciones paralelas desarrollan la trama: por una parte asistimos a una reunión de tres amigas que acuden a una particular quedada de su grupo de Internet formado a partir de la afición a la canción italiana; por otra, vemos a un personaje, que podría ser el sosias del Monsieur Merde de Carax, contándole a un niño lo que cree son las intenciones de estas tres nornas, estas tres brujas de Macbeth, en definitiva de estas tres madres de Argento. Ni que decir tiene que los momentos más hilarantes del film vienen de la mano de este indigente interpretado por un excelente Ignatius Farray, especialmente cuando analiza el vídeo de Dyango y Pimpinela, para aplaudir. En la película de Costa encontramos muchos de los tópicos que definen nuestro presente, la llamada cultura del apocalipsis, el efecto de la red de redes en nuestras relaciones interpersonales, nuestra vivencia del amor, el sentido de nuestros actos que empiezan a morir justo cuando nacen, la dialéctica entre lo masculino y lo femenino etc. Todo ello hacen de este experimento algo digno de tener en cuenta. Si hubiésemos de ponerle un pero, sería el de que la acción de las tres mujeres parece más teatro filmado que auténtico lenguaje cinematográfico.

cats

Si Costa viene a hablarnos del poder destructivo del amor su compañera en Mondo Bruto, Jimina Sabadú, nos habla, en su pequeño film secreto La pájara, de  la mezquindad, la gente que vende cosas por Internet, los enfermos que abusan de su condición, y las personas que aman a todo el mundo menos a quien tienen más cerca.

Jimina

Una historia realista, pero con muñecos, así la define su sinopsis, La pájara está narrada al modo de los cuentos infantiles. Esa estructura de por sí ya abre paso a la narrativa fantástica y se afianza aún más en lo fantástico por su humor de absurdo y surreal que la pone en referencia con ese film de culto que es Amanece que no es poco. Como en la película de Cuerda los diálogos son su mejor baza, evidencian la formación literaria de su directora y acaban de abundar en sus aires de fábula grotesca. No dejéis de disfrutarla y seguid buscando al hada de las albóndigas: http://www.vimeo.com/58176529

Si Jordi Costa y Jimina Sabadú han optado por el humor, Álex Mendíbil (aka Álex Zinéfilo) apuesta por el drama para hablarnos del cine, de los caprichos de la percepción, del poder de las imágenes. Mendíbil, en su pequeño film secreto, Undo Infinito, nos ofrece todo un brillante ejercicio de cine dentro del cine en el que hace de la interpolación textual un arte.

UNDO INFINITO from Álex Mendíbil on Vimeo.

Como argumento nos cuenta la peripecia de Marta, una editora de vídeo, que tras sufrir un accidente de amargas consecuencias, se encierra en su trabajo hasta la obsesión, de tal modo que deja de distinguir entre lo que ha visto o vivido analógicamente y lo meramente digital. La historia de Marta y su esposo avanza a golpe de diálogos en plano fijo que con sutiles indicios nos va mostrando la degradación de la pareja tras el accidente. La vida de Marta (¿la real?) se nos cuenta desde la deconstrucción del tiempo diegético, del presente de la acción pasamos a momentos pasados sin solución de continuidad entre el ahora y el antes. Pero Undo Infinito va mucho más allá de contarnos una anécdota argumental, lo más interesante del filme es cómo se van interpolando diferentes textos audiovisuales, desde la película de serie B que está preparando para su edición hasta el vídeo doméstico, pasando por imágenes documentales. El cine, esa imágen con duración, ya no requiere de soporte físico todo es código binario, la ausencia de película diluye la diferencia entre original y copia y, más lejos aún, ya no permite distinguir entre lo captado en un instante con lo que ha sido manipulado digitalmente; basta con dar un paso más para apelar a qué va a quedarse fijado en nuestra memoria. Sumergidos como estamos a la presencia constante de imagen, la ilusión óptica va viéndose magnificada hasta el punto de que perdemos conciencia de qué hemos experimentado y qué conocemos sólo por su imago virtual. Así nos lo va contando Mendíbil con su inteligente puesta en escena, la confusión de Marta queda expuesta ya desde la primera escena en la que hábilmente se coloca en el punto de fuga la imagen de vídeo que está revisando, nuestra vista se proyecta constantemente hacia él, la inteligencia del plano nos obliga a tomar una actitud reflexiva ante esta propuesta visual. Ironía Brechtiana bien entendida, Undo Infinito, funciona bien en todos los niveles de lectura que se plantea, es una obra de muy buena factura tanto en sus aspectos artísticos como técnicos. Para verla y revisarla.

littlesecretfilm

Valgan estas tres breves reseñas como presentación de lo mucho bueno que nos ha traído #littlesecretfilm. Es todavía pronto para valorar el alcance que puede tener esta iniciativa, de momento lo que nos consta es que tuvo muy buena acogida por el público en su lanzamiento. Más de 10.000 visionados habían apoyado su estreno el fin de semana pasado, llegando a convertirse en trending tópic en la ciudad de Madrid. Lo que está claro es que estamos ante el trabajo de los pioneras del siglo XXI en el que el lenguaje audiovisual está llamado a renovarse. Larga vida al proyecto.

Categorías:Cine Club

Mamá: nueva vuelta de tuerca

“Cuando despertó, el dinosaurio aún estaba ahí”. El relato de Monterroso incluido en Obras Completas y otros cuentos, es el más breve que se haya escrito nunca. Puede parecer que se trata de una boutade, pero la mínima obra del guatemalteco resume toda la teoría del cuento. El cuento como género literario se distingue por ser un nudo narrativo en el que transcurre una acción de la que se intuye un antes y un después, en Monterroso tenemos un tiempo que alude a un pretérito en el que un sujeto tuvo su pasado, un momento presente en el que transcurre una acción y un futuro suspendido (¿Por qué estaba allí el dinosaurio? ¿Qué pasará después cuando se mantiene su presencia?). La misma lógica del cuento es la que rige en el cortometraje como género cinematográfico. Andrés Muschietti conocía bien esa lógica de la brevedad cuando en 2008 dirigió su corto Mamá, una de las piezas más breves que ha dado la historia del terror que en su concisión ofrece un relato sugestivo y aterrador de gran factura técnica:
Si el cuento es proporcional al cortometraje, un largometraje lo es a la novela. En la estructura de una novela (más allá de que dinamite o no la secuencia temporal) se ha de dar un inicio que introduce el conflicto que se expone en toda su amplitud en el nudo y concluye en el desenlace (se juegue o no al final abierto). Muschetti, de la mano de Guillermo del Toro, ha sabido adaptar su pieza breve a la lógica del largometraje, arropando a esas dos hermanas que huyen entre susurros con una trama que explica su miedo y que muestra el final de su historia. Y su adaptación a un nuevo metraje la ha resuelto con éxito, un éxito que explica su afortunada recepción por la taquilla en EE.UU.
Mamá, el largo, es un relato sobre las dimensiones del pánico y, como antes hizo Henry James, presenta una nueva vuelta de tuerca al tomar como protagonistas a dos niñas. Victoria y Lilly son secuestradas por su padre homicida en una oleada de terror colectivo, cuando el padre muere por causas extrañas las dos niñas quedan abandonadas en una cabaña perdida en el bosque, estarán allí durante cinco años cuando las rescaten se descubrirá que han sobrevivido gracias a su imaginación. Son encontradas gracias a la contumacia de su tío paterno que acabará adoptándolas gracias a un programa psiquiátrico destinado a estudiar fenómenos como los de niños salvajes. En ese marco se presenta la extraña comparecencia que las lleva a huir. Así el argumento del corto se convierte en motivo del largo.
Guionizada y dirigida por el propio Muschetti en colaboración con su hermana, la película queda amparada por la larga sombra de Guillermo del Toro quien como productor vuelve a apostar por un joven talento. Igual que en la ópera prima de J. A. Bayona (El orfanato, 2007) la presencia de del Toro se hace notar en el tono oscuro de una fotografía creadora de atmósferas como antes lo había hecho como director (en concreto evocábamos a Mimic, 1997). Porque Mamá es una película de ambiente, la opresión de esa fotografía pende sobre toda la cinta y dota de una profundidad dramática una historia que en el fondo juega con las convenciones decimonónicas del género.
lily and victoria in MAMA
El tono de relectura de lo gótico asoma desde los títulos de créditos que se suceden al prólogo (y cuánto nos gusta que se cuide de los créditos iniciales tan olvidados hoy en día) dibujos infantiles que cubren mohosas paredes como si fueran pinturas rupestres, o cómo la inocencia puede dar pavor. Y la música de Fernando Velázquez pone el resto, compone una banda sonora que juega a dos niveles que se entrecruzan: los temas breves que buscan la impresión del espectador cuando la imagen introduce el sobresalto; y los otros más desarrollados que acompañan esa atmósfera que hemos descrito, que no se ocupan de generar impresiones emocionales inmediatas sino de recrear espacios y ambientes también terroríficos, destinados a engrandecer y multiplicar el poder del peligro que amenaza a los personajes.
mama6mama-2013Todo el arranque se aparece como un cuento tradicional, con el bosque, el lago y la cabaña escondida, como figuras narrativas. Después volvemos al plano real, la recuperación de las niñas, salvajes ya después de su largo extravío, con la extraña fuerza que las acompaña y que el psiquiatra explica como fruto de su imaginación mezclada con el afán de supervivencia. Instaladas a medio camino entre la sociedad y el aislamiento, el comportamiento de las niñas introduce la inquietud, sobre todo para Annabel (una soberbia Jessica Chanstain), la compañera del tío paterno, a la que esta maternidad le viene impuesta contra su instinto. Sólo la mayor, Victoria, ha conservado el lenguaje, la pequeña, Lilly (que sólo tenía un año cuando desapareció) está prácticamente tomada por la ferocidad de la naturaleza, pronto se verá que la dialéctica entre socialización y bestialidad generan distintas reacciones ante lo que sobrepasa los límites de lo empírico, que es casi tanto como los límites de la cordura.
mama-jessica-chastain-poster-656El filme, pues, revisa los cimientos de la enajenación, pero será para llevarlos a la conexión con lo fantástico. Tal vez nuestra razón lúcida no cubre todo el espectro de lo existente. Así, lo que en principio se diagnóstica como personalidad disociada es sustituido por la convicción de que el monstruo es real; siguiendo esa evolución de planteamientos, se nos irá desvelando la imagen de la presencia aterradora. Nuevamente la música de Velázquez se convierte en pauta con la que leer la profundidad de esas emociones, con un tema principal a la par bello y siniestro con el que logra explicar lo que de otra manera sería difícilmente explicable: las razones de la bestia. Si somos naturaleza, parece decirnos, seremos pulsión y nos dejaremos llevar por los instintos más básicos sin vacilar en causar dolor si es necesario para nuestras apetencias. En cambio, si nos quedamos del lado de la palabra conseguiremos reconducir los sentimientos hacia la positividad (ese lado bueno de las cosas que es motivo central en la película de David O. Russell). Contrastan de ese modo las dos madres, Annabel la mujer que no desea hijos, que no tiene la marca del instinto, frente a la mujer aparecida que sigue buscando alguien a quien llevar a su regazo aunque sea llevándoselo al reino de la muerte. La segunda es una máscara de la maternidad más asilvestrada, más salvaje, que no repara en nada, en cambio la primera es fuente de domesticación y apaciguamiento. El final salomónico parece decirnos que ambos rostros de la figura materna tienen razón de ser, mientras la música nos permite empatizar con el monstruo en su melancolía.
Mama_(2013)_-_Theatrical_Trailer_for_Mama
Terror protagonizado por niños, es inevitable pensar en Clayton y su adaptación del relato de James, como inevitable es tener la sensación de que The innocents (1961) puso el listón tan alto que ninguna otra película podrá estar a la altura. Sin embargo, esta ópera prima tiene buen pulso. Mamá es un filme con un ritmo creciente que nos lleva de la mano manteniendo nuestro interés hasta el clímax final al que no le sobrevendrá ningún epílogo. Tal vez la excelencia del corto no está en esta adaptación al largo, pero la cámara de Muschetti sigue siendo igual de inteligente jugando con las presencias y las ausencias, los travellings imprescindibles y los planos secuencia como pilares de su ritmo pausado y firme a la vez. Buen cine de terror que no se aparta de los cánones de los relatos de fantasmas,  lo que nos ofrece Mamá es una película eficaz sobre todo en su atmósfera de inocencia, melancolía e instinto. Esa misma atmósfera que nos acompañará al salir del cine junto al buen sabor de boca.
Categorías:Cine Club, Terror en Corto

Hitchcock 2013: el alma de un director

“Mi principal satisfacción es que la película ha impresionado al público, y eso es lo que pretendía. En Psycho, el argumento me importa poco, los personaje me importan poco; lo que me importa es que la unión de los trozos de la película, la fotografía, la banda sonora y todo lo que es puramente técnico consiguen hacer gritar al público. Creo que es una gran satisfacción para nosotros utilizar el arte cinematográfico para crear una emoción de masa. Y, con Psycho, lo hemos conseguido. No es un mensaje lo que ha intrigado al público. No es una gran interpretación lo que lo conmueve. No era una novela muy apreciada la que lo cautiva. Lo que emociona al público es la película pura”. Alfred Hitchcock

Como cine en estado puro calificábamos Psicosis cuando celebró su cincuentenario, coincidiendo, pues, con lo que el propio director afirmó  sobre ella. Más allá de juzgar si es su mejor película (quedarse con una sola es casi un delito en una filmografía como la del londinense) puede afirmarse que es la que más trascendencia tiene para la historia del cine en general (por esa autoconciencia de la importancia de las partes técnicas para crear emociones) y para el de terror en particular. Esta película cambió la dirección del género hacia parámetros más realistas y oscuros en un momento en el que el cine fantástico americano se  había inundado de invasores del espacio y monstruos gigantes. Supone el nacimiento del thriller tal como lo conocemos hoy. De gran importancia para el séptimo arte, no lo es menos dentro de la obra de Hitchcock: tras Con la muerte en los talones, film anterior en el que se repasaba lo que se entendía (y todavía hoy se entiende) como el cine de Hitchcock, el director se embarcó en un proyecto más personal y oscuro. Sin héroes ni, según como se vea, villanos. Ya no había tramas internacionales ni asuntos de espionaje ni glamour. Por no  haber no había ni technicolor. Sir Alfred hizo un alto en su estilo, el mago del suspense, abandonaba en Psicosis su clave principal (que el público sepa más que los personajes) para adentrarse en el terror, cosa para la cual necesitaba prescindir de la complicidad del público. En esta ocasión se nos engañaba como espectadores desde el mismo principio con pistas falsas que nos llevaban a un final inesperado. Nada era como esperábamos. Y para proteger ese juego, esa sorpresa final, se puso en los cines y prensa la advertencia de que nadie podría entrar en los salas donde se proyectara una vez comenzada la película, aunque fuera la mismísima Reina de Inglaterra (dedicamos en su día todo un artículo a esa campaña publicitaria).  A la vez que se rogaba que no se contara su final a nadie.

gallery_normal_01

Si tal es la importancia de Psicosis no es de extrañar que sea su rodaje el punto de partida del biopic facturado por Sacha Gervasi.  Tal como Spielberg se centra en la aprobación de la decimotercera enmienda para su biografía de Lincoln, también en Hitchcock (2013) un episodio especialmente nuclear es tomado como motivo central para desplegar a su alrededor las claves de toda una vida y un personaje. Sin llegar a la excelencia de la última cinta de Spielberg, Sacha Gervasi nos ofrece un filme correcto que se disfruta más cuánto más familiar no es la figura del biografiado.

La historia dirigida por Gervasi se basa  en el libro Alfred Hitchcock and the making of Psycho, escrito por Stephen Rebello, que relata detalladamente todos los vaivenes de la montaña rusa que fue la realización del emblemático filme. Pero que nadie espere un “Así se hizo…” al uso o el biopic le va a decepcionar. En verdad Psicosis y su entorno no es más que una excusa para desvelar el carácter del genio. Hitchcock_PósterUna excusa argumental bien tratada, eso sí: viendo la película de Gervasi nos hacemos una idea de cómo funcionaba la industria del cine en el Hollywood del fin de los cincuenta con la política de estudios al borde de su declive pero aferrándose todavía a su poder, de hecho para realizar Psicosis Hitchcok tuvo que autofinanciarla porque la Paramount no quiso hacerse cargo de esa empresa demasiado temeraria para sus intereses (aunque si accedió a distribuirla). Conocemos también el funcionamiento del Código Hays, las directrices que imprimía y la perspicacia de los directores para violarlo respetándolo; Hitchcock, con su ironía británica, era especialmente hábil en burlar a los censores. Y, por supuesto, está perfectamente recreado el ambiente del rodaje, así como el destacado de las principales secuencias del filme dentro del filme, ahí está Marion Crane huyendo en su coche, los nervios por cumplir las indicaciones del inglés sobre la secuencia del asesinato del detective Arbogast y, cómo no, todo lo relacionado con la escena de la ducha (70 planos y siete días de rodaje para unos cuantos segundos).

Los más informados descubrirán inexactitudes, no se señala la importancia de Saul Bass, por ejemplo, pero se trata de licencias “poéticas” para centrar más los intereses de la historia. A Gervasi le interesa dar pinceladas sobre las obsesiones de Sir Alfred: la culpa, las madres dominantes y castradoras, las rubias inalcanzables y el cine como ejercicio de voyeurismo en el que se descargan y se diluyen nuestros impulsos más violentos. Se retrata su dilección por los recovecos más perversos de la mente humana recurriendo a la presencia onírica de Ed Gein, rizando así el rizo de lo metacinematográfico. Pero sobre todo lo que le interesa al director del biopic es el lado más humano del genio. Nos muestra su yo más vulnerable, sus vacilaciones llevadas, eso sí, elegantemente bajo una capa de flema e ironía y, sobre todo, descubrimos esa presencia fundamental que fue, para su vida y su obra, su esposa Alma Reville.

gallery_normal_05

En verdad, este biópic, esconde en su interior una comedia romántica, pues su punto central es la historia de amor entre el director y su esposa, y, aunque el sujeto biografiado sea él, casi podría decirse que la protagonista es ella. Un protagonismo en segundo plano el de Helen Mirren en el film, como lo fue el de Alma Reville en la vida. Alma era una prometedora y joven montadora de cine, además de una gran amante del séptimo arte, que se casó con Hitchcock en 1926 y durante los siguientes 54 años fue su esposa, confidente y silenciosa colaboradora. A no ser que fuera importante, ella nunca iba al set donde rodaba su marido, pero jugó un papel esencial a lo largo de toda su carrera como montadora y asesora de guion, y probablemente era la opinión que Hitchcock más tenía en cuenta en cada uno de sus filmes. La película la retrata como una mujer de carácter capaz siempre de estar a la altura y de confiar en su esposo quizás incluso más de lo que confía él en sí mismo. Sexagenaria ya, sigue conservando su atractivo, más por sus virtudes que por su belleza física, en la obra de Gervasi se insinúa que, llegado el punto decisivo para la carrera de su esposo que supuso embarcarse en el rodaje de Psicosis, Alma vivió un momento de duda y rebeldía y quiso probar sus alas al margen de él (incluido un elegante galanteo con un escritor, de cuya veracidad no tenemos noticia), cosa que habría agudizado las inseguridades de Hitch (como se hacía llamar familiarmente). Hitchcock, la película, no pasa de ser una amable producción hollywoodiense y resuelve el conflicto con el reconocimiento de la importancia que cada uno tenía para el otro y la aceptación de Alma de ser la fuerza en la sombra. La película no destaca en cuanto a lo que a profundización psicológica se refiere, pero al menos hay que reconocerle que nos deja con ganas de saber más de esa mujer que acompañó al maestro durante más de cincuenta años.

HitchcockLo que si destaca en Hitchcock es el trabajo de casting. Hopkins da el perfil panzudo del director gracias a su perfecta y sobria interpretación. Preguntado por  su relación personal con el universo Hitchcock respondía “Siempre me ha fascinado Hitchcock. (…)Mi primer trabajo a nivel profesional fue en el teatro en 1960, en la ciudad de Manchester, y recuerdo que solía ir al cine y que en las salas ponían PSICOSIS. Fui a ver la película un domingo por la noche, en octubre de ese año, y no creo que me haya asustado más en toda mi vida. Probablemente fue la mejor película que vi durante aquella época. LA VENTANA INDISCRETA y PSICOSIS son mis dos películas favoritas”. Sin desmerecer el trabajo del actor británico hay que poner también en su lugar el importante trabajo de caracterización a cargo de los grandes especialistas Berger y Nicotero. Howard Berger trabajó muy duramente durante semanas para idear un proceso que no resultara demasiado gravoso para Hopkins, aunque señala que la disposición del actor era plena. “Tony estaba dispuesto a dejarse hacer prácticamente cualquier cosa, pero a todos nos satisfizo mucho lograr un proceso de caracterización cuya aplicación solo llevaba finalmente 90 minutos”.

Scarlett Johansson consigue recrear a la atractiva Janet Leigh, sus expresiones, encanto y gestos.  Al investigar sobre su papel, Johansson dice que se dio cuenta de que Janet Leigh gallery_normal_14tenía una relación muy singular con el director, una relación que rompió los moldes de Hitchcock. “Ella era diferente porque estaba casada con Tony Curtis y tenía tres hijos, por tanto, no se ajustaba mucho a esa categoría de rubia inalcanzable. De hecho, no estaba disponible porque era esposa y madre, pero también era una chica divertida y sexy, así como una confidente con la que Hitchcock pudo tener algo muy parecido a una amistad”, observa Johansson. “En la película, la relación profesional entre ambos brinda la oportunidad de ver el lado más pícaro de Hitchcock, su lado más travieso e infantil” Para preparar la producción, Johansson pasó un tiempo con la hija de Janet LeighJamie Lee Curtis, que le dio una perspectiva más amplia de su progenitora. “Jamie fue tan encantadora conmigo y me ayudó tanto que claramente se notaba que era un hija orgullosa”, recuerda Johansson. “Jamie me envió unas preciosas fotos de familia y me habló extraordinariamente bien de su madre, como lo hace todo el mundo dentro de la industria. Por todo lo que he oído y leído sobre ella, Janet era una mujer modesta, con los pies en la tierra y, antes que nada, una madre maravillosa, lo cual creo que me aportó mucha información”.

gallery_normal_09A la altura están otros compañeros de rodaje como Jessica Biel  en el papel de Vera Miles, James D’Arcy dando vida a un convincente Anthony Perkins y una irreconocible Toni Collette como la también fundamental secretaria del director, Peggy Robertson. Sacha Gervasi quería, además, rendir tributo a Bernard Herrmann, interpretado por el actor Paul Schackman, un auténtico sosias del compositor. Pero en el apartado musical no quería una mera imitación, quería también que el filme tuviera su propia y distintiva sensibilidad en ese terreno; que fuera tan ocurrente, enigmática y sorprendentemente romántica como la historia de Hitch y Alma. Para ello, Gervasi recurrió a Danny Elfman,

Sacha Gervasi y Danny Elffman

Sacha Gervasi y Danny Elffman

compositor nominado al Oscar en cuatro ocasiones, conocido sobre todo por su trabajo en una ecléctica e inolvidable serie de películas, sobresaliendo siempre en sus colaboraciones con Tim Burton. La fuerte química entre Hopkins y Mirren se convirtió en el punto de partida del trabajo de Elfman, lo que le alejó bastante del más obvio terreno de la nostalgia o el simple homenaje a la música del cine hitchcockiano. El compositor no dudó en absoluto de que lo último que quería hacer era intentar repetir como un loro la perfecta banda sonora compuesta por Herrmann. “Sacha y yo hablamos mucho al principio sobre esa idea de no intentar nunca repetir lo que ya hizo Herrmann, ni siquiera que sonara parecido”, manifiesta Elfman.

MirrenPara el final hemos dejado el trabajo de Helen Mirren, una de las pocas actrices que ha ganado los 4 premios principales dentro del cine comercial por una sola película, The Queen (Óscar, BAFTA, Globo de Oro y Premio del Sindicato de Actores) y que nuevamente opta a la estatuilla por su interpretación de Alma Reville. “Su naturalidad al interpretar a este personaje es realmente extraordinaria”, señala Gervasi. “Es increíblemente mordaz, pero también muy sincera. El toque Mirren es efectivamente mágico, y no es posible explicar exactamente en qué consiste ni puede entenderlo un simple mortal como yo”. Para interpretar a Alma, Mirren dispuso de muy pocas referencias; quedan pocas imágenes suyas que describan su particular gestualidad. Pero Mirren encontró intuitivamente una manera metiéndose directamente en la piel del personaje. Para la actriz la clave estaba en el sentido del humor, Alma habría coincidido con su marido en ese modo negro y mordaz de entenderlo, y en nuestra opinión, la actriz ha sabido hacer traspasar la inmensa ternura que suele velarse en ese tipo de sarcasmo. Dicho con sus propias palabras: “yo creo que Alma y Hitch conformaban, a su modo –divertido y poco sofisticado–, una especie de gran sociedad de Romeo y Julieta. Fueron increíbles compañeros de vida, y yo creo que nos podrían enseñar algo a todos sobre cómo lograr el éxito en el matrimonio”. Helen Mirren es lo mejor de la función, gracias a ella se consigue el objetivo de la película y nos sentimos atraídos a investigar a esas “cuatro” personas a las que Hitchcock dedicó el único premio recibido como homenaje a toda su carrera: “Les ruego que me permitan mencionar el nombre de sólo cuatro personas, que me han brindado su más profundo afecto, compresión y aliento, además de su permanente colaboración. El primer nombre corresponde a una montadora, el segundo a una guionista, el tercero a la madre de mi hija Pat [Patricia Hitchcock] y el cuarto es el de una cocinera tan extraordinaria que es capaz de hacer milagros en la cocina. Y el nombre de todas ellas es Alma Reville”

alfred-hitchcock-wife-alma-reville-1956

Categorías:Cine Club

Lo que más gustó a Serendipia de lo que vio en 2012

11 enero 2013 1 comentario

Pues ahora que ya ha pasado la fiebre de las fiestas navideñas, se han cerrado las listas de propósitos y se han acabado los recuentos de lo más del 2012, nosotros nos descolgamos con nuestra propia lista. No hay mejor criterio (en nuestra opinión) para confeccionar un listado que dejarse llevar por el recuerdo y destacar aquello que ha dejado huella en nuestra memoria, porque así es como les llegará a las generaciones venideras: los hitos de la historia los forja la memoria colectiva. No hemos hecho distinción sobre si han sido estrenadas o no en nuestras salas, se trata sólo del humilde resumen de lo que más nos ha agradado entre lo mucho visto en este pasado año. Ahí va:

1 – LA INVENCIÓN DE HUGO (Martin Scorsese)

Porque es puro cine e ilusión. Una película con mayúsculas que todos los que amamos el cine sentimos en nuestro corazón. La vimos con la boca abierta. Además de tener un  3-D inteligente. al que se le extrajeron sus mejores posibilidades. Obra maestra indiscutible que fue acogida con grandes aplausos por la crítica presente en el pase de prensa en el que estuvimos. Nuestro juicio sobre ella lo podéis encontrar aquí.

2 – COSMÓPOLIS (David Cronenberg)

En esta nuestra era de la información hemos entrado en barrena hacia una crisis sistémica que ya define lo que va de siglo. Si una obra de arte lograra explicitarlo como imagen, como símbolo, esa sería la obra de arte que expresara el espíritu de nuestro tiempo (el zeitgeist) y eso es precisamente lo que ha conseguido Cronemberg en Cosmópolis de la mano de la novela de Don DeLillo. Podría decirse sin exagerar (o así nos lo parece) que la última cinta del canadiense es la primera que logra hablar del S. XXI.

3 – CHAINED (Jennifer Lynch)

La destacamos dentro de nuestro comentario al Sitges 2012 porque Lynch hija se revela como una cineasta con mucho talento y muchas cosas que contar. Mención especial del jurado en el Festival de la Blanca Subur, Chained supone una sumersión en lo más sórdido de un asesino serial desde el punto de vista de una de sus víctimas. Porque todavía se puede inquietar desde la pantalla aunque la realidad sea siempre peor que la ficción, no podía faltar en nuestra lista de favoritas. Una aproximación al mal puro desde parámetros realistas.  

4 – ARGO (Ben Affleck)

Más cine dentro del cine. Inteligente y emocionante. Se sabe que todo terminará bien pero, uno no puede menos que seguir pegado a la butaca hasta el último momento. Ben Affleck se revela como un director con muy buen pulso narrativo, le deseamos una larga trayectoria.

5 – CABIN IN THE WOODS (Drew Goddard)

Juego con el espectador de cine de género pero muy, muy inteligente. Mucho más que los distribuidores españoles, que no han llegado a adquirirla para su exhibición en salas. Una disfrutable cinta como pudo comprobarse durante su pase en el Festival de Sitges. Ha generado largos debates en foros y blogs por esa manipulación de las convenciones hasta convertirlas en un vehículo para la originalidad más absoluta.

6 – MANIAC (Franck Khalfoun)

A priori daba mucho miedo este posible sacrilegio del gran clásico de William Lustig, pero esta adaptación supera con nota lo que se podía esperar. Gore, mal rollo y un punto de vista que, no es la primera vez que se utiliza, pero que resulta muy valiente en estos tiempos. Nos quitamos el sombrero.

7 – HARA-KIRI (Takashi Miike)

En puridad se trata de una película del 2011, pero como se ha estrenado en salas comerciales justo en el año que acabamos de abandonar la incluimos en nuestro Top Ten. Miike nos sorprendía con esta cinta (remake del film de 1962) por su dominio de la narración clásica japonesa, si nos hubieran dicho que se trataba de una película de Kurosawa lo creeríamos. Cinta crepuscular, nos habla del ocaso de los samurais con una tonalidad trágica adecuada a ese canto de cisne. Por criticar algo, diríamos que el 3D era innecesario.

8 – COMPLIANCE (Craig Zobel)

Ya les hablamos de esta detenidamente. Nos gustó y nos perturbó. Una película realizada con escaso presupuesto pero con una inquietante premisa como punto de partida. Y lo peor es que todo es real. Hubo quien no se lo creyó. Nosotros sí.

9 – SHAME (Steve McQueen)

Más realidades. Estas más ocultas. Un fantástico actor haciendo un viaje a los infiernos de la obsesión. Merecidamente tuvo repercusión. Incómoda. Libre. No deja indiferente.

10 – ARRUGAS (Ignacio Ferreras)

Agraciada con el Goya a la mejor cinta de animación, Arrugas cómic y película, nos propone un viaje a la vejez, al drama de la pérdida del yo, pero lo hace con ternura y señalando que ese periplo que todos hemos de recorrer tiene más de agridulce que de trágico. Y es mucho más que un sondeo del retiro al que estamos abocados, es una historia sobre la amistad, sobre el amor que podemos profesarnos unos a otros, y sobre cómo éste puede ser el amable compañero que dulcifique nuestro tránsito. Tuvimos ocasión de comentarlo en este mismo blog.

Y MENCION PARA ANTIVIRAL (Brandon Cronenberg), CHRONICLE (Josh Trank)  Y THE DARK KNIGHT RISES (Christopher Nolan).

Ya que no queríamos cerrar este artículo sin incluir una mención a estas tres películas que también merecían figurar en nuestro particular palmarés, si no hubiésemos decidido acotarlo a diez por aquello de la magia de los números redondos.

Categorías:Cine Club

Sitges 2012: el fin de una era, Cosmópolis

6 noviembre 2012 Deja un comentario

Quien tiene la información, tiene el control, ese fue uno de los descubrimientos más importantes de la matemática del siglo XX, ahora en plena era de la información es más cierto que nunca. Pero también es un valor sutil que va de la mano de la entropía. La Entropía puede ser considerada como una medida de la incertidumbre y de la información necesarias para, en cualquier proceso, poder acotar, reducir o eliminar esa incertidumbre. Los mensajes menos probables son los que más información aportan, y eso es lo que anhelamos, pero en ellos va el riesgo del desorden de la incomprensión y el colapso, esto es del desorden, del descontrol. Y ahí mismo estamos ahora en nuestra época de crisis sistémica. Si una obra de arte lograra explicitarlo como imagen, como símbolo, esa sería la obra de arte que expresara el espíritu de nuestro tiempo (el zeitgeist) y eso es precisamente lo que ha conseguido Cronemberg en Cosmópolis de la mano de la novela de Don DeLillo. Podría decirse sin exagerar (o así nos lo parece) que la última cinta del canadiense es la primera que logra hablar del S. XXI.

Si en Holy Motors el representar humano viajaba en una metafórica limusina, en Cosmópolis es el capitalismo que boquea (prometiendo llevársenos a todos por delante) el que viaja en ese vehículo aislante. Los mercados, esos entes intangibles que dirigen a nuestros estados y a nuestra propia existencia, toman carne en la figura de Eric Packer (Robert Pattinson), el chico de oro de las altas finanzas que en el día que toma su decisión profesional más drástica siente la necesidad de recorrer la ciudad para cortarse el pelo, un acto aparentemente trivial que se convertirá en un trágico descenso a los infiernos en los que habrá de encontrar su némesis. Durante ese día (en la novela abril del 2000 y sin fecha precisa en la película) Nueva York se colapsa por la visita del presidente de los EE.UU. y Packer irá teniendo encuentros dentro de su receptáculo. El colapso del tráfico corre parejo a su propio colapso, y al colapso del mercado de divisas por su ataque al yuan (China, ese peligro). Un viaje en el que el protagonista se va despojando de todo lo que le describe y llega así a su acto final en el que se encuentra con su antagonista Benno Levin (un siempre excelente Paul Giamatti).
Lo que más atrajo a Cronemberg de la novela de DeLillo fueron sus diálogos, tanto es así que para preparar el guión copió todos los diálogos sin variar nada. El resultado es una película preñada de concepto que nos invita a analizar el presente desde nuestro raciocinio. Esa densidad de los diálogos supuso un reto especialmente para la banda sonora encargada al habitual mñusico del director, Howard Shore, Las dificultades para el escore las expresó el mismo Cronemberg en una entrevista: : “Howard Shore fue una de las primeras personas a las que le envié el guión. Tenía dos características. Primero, incluía música, con canciones del rapper Brutha Fez o Erik Satie. Además tenía mucho diálogo, algo que es un desafío para la banda sonora, sobre todo cuando los diálogos son sutiles, no puedes poner trompetas por encima. Necesitábamos música que fuera discreta pero a la vez capaz de establecer un cierto tono. Howard trabajó con la banda canadiense, Metric, su cantante Emily Haines usa su voz como instrumento, de una manera sutil que encaja perfectamente con nuestras necesidades
También supuso un desafío para Pattinson que está presente en todas las escenas (el único plano en que no aparece en pantalla es un travelling subjetivo desde su punto de vista), Cronemberg le tuvo en mente para el papel desde el principio: “Su trabajo en Twilight , aunque por supuesto cae dentro del estereotipo. También vi Little Ashes y Remeber me y me convencí de que podía ser Eric Packer. Es un papel duro, aparece en cada toma, y creo que nunca había hecho una película con un actor que literalmente no abandona la pantall en ningún momento. La elección de un actor es cuestión de intuición, no hay reglas ni instrucciones para ello“. Nosotros creemos que el éxito de Pattinson es su contención interpretativa, su rostro se nos representa impasible, casi impenetrable, el más adecuado para un personaje que busca la creación de significados que ya han desaparecido para él. Y es que esa donación de sentido sólo podría venir de un sentimiento apasionado, pero para él ya no hay camino hacia ello porque la vida ya le resulta demasiado contemporánea como para comprenderla y el amor ya no está a su alcance, a lo largo de su viaje por el colapso se irá distanciando de su esposa y el sexo se convertirá en un acto de consumo rápido. Sólo le queda acumular riqueza, pero toda riqueza se ha convertido en elemental y el dinero ha perdido su sentido narrativo porque, convertido en señor del tiempo, ha sacado el presente para construir un futuro imposible.

En cada nuevo encuentro su matrimonio fracasa un poco más

Packer se apea de su limusina-escudo en el lugar de su origen, vuelve al origen para concluir, para encontrarse con su reverso: Benno Levin, el hombre que habita el cementerio del presente, el hombre apeado del sistema al que sólo le queda la desesperación. Es la ira sorda del ahora para la que el capital no tiene oídos. Packer y Levin se encuentran tangencialmente en el punto en que los análisis fracasan, donde se agotan las armonías cruzadas entre los datos y la naturaleza: la asimetría que se escapa al cálculo echando por tierra todo el imperio de la comprensión racional. Y la acción violenta debiera obedecer a una causa, basarse en una verdad, ser un acto de conciencia atraído por la presión social, pero en el tsunami informativo que nos envuelve nos aboca al nihilismo político, a la anomía absoluta. El acto solitario de Levin quedará absorbido por la misma deriva del capital, no hay posibilidad de heroicidad salvadora alguna.

Un repaso a la saga Halloween

1 noviembre 2012 Deja un comentario

El amigo José Mellinas ha tenido a bien repasarse toda la saga de Halloween para ofrecernos este grandioso artículo que nunca podremos agradecerle lo bastante, aunque lo  intentaremos mediante algunas cervezas y liándolo para que siga contribuyendo cuando quiera con más colaboraciones. Eso si  no ha terminado definitivamente demente tras tal sobredosis de degollinas de Michael Myers. Enchufen pues la ya inmortal banda sonora del film inaugural y adéntrense en el universo Halloween…

“Hace ya quince años, dijeron que estaba vacío, sin razonamiento ni conciencia, ni el más rudimentario sentido de la vida o de la muerte, del bien o del mal, de lo correcto o lo incorrecto. Llegué a conocer a aquel niño de seis años con aquella cara pálida, sin expresión ni emoción, y unos ojos negrísimos… Los ojos del diablo. Tardé ocho años en intentar llegar hasta él y luego otros siete intentando conseguir que siguiera encerrado después de ver que lo que había en esos ojos era sencilla y puramente el mal” (Dr.Loomis, 1978).

En lo que se refiere a la terrorífica fiesta de Halloween, de la magia del truco o trato, el género del terror tiene un amo y señor indiscutible: Michael Myers. La saga está a punto de cumplir 35 años y goza de una excelente salud, alimentada por el cariño de los fans de todo el mundo. Os ofrecemos un amplio vistazo a una franquicia que empezó de manera muy modesta.

Los buenos resultados de Asalto en la comisaría del distito 13 (Assault on Precinct 13, 1976) dieron a su joven director, John Carpenter, la oportunidad de labrarse un futuro prometedor dentro de la industria del cine. Los productores de cine independiente Irwin Yablans y Moustapha Akkad fijaron sus ojos en él para dirigir un proyecto al que le habían dado vueltas, y que pretendía revolucionar el género del terror. La alianza entre los tres (reforzada en gran parte por la  novia de John, Debra Hill) derivó en el guión de The Babysitter Murders (Los asesinatos de las canguros), un slasher en el que un asesino psicópata acechaba adolescentes. Al poco tiempo, se decidió situar la acción en la noche de Halloween y contar con un título más simple, que es el que todos conocemos.

Con un limitado presupuesto de 300,000 dólares, Carpenter se alió con sus colegas y habituales para afrontar el duro rodaje del film, encargándose él mismo de la música (¡menuda banda sonora!). Para el papel principal, el del doctor Sam Loomis, intentó persuadir a actores de la talla de Peter Cushing o Christopher Lee sin éxito alguno. Tras la rotunda negativa, el realizador recurrió a Donald Pleasence, un actor veterano con más de treinta años de experiencia y conocido por su villano Blofeld de Sólo se vive dos veces (You Only Live Twice, 1967). El actor británico se unió al reparto del film al mismo tiempo que irrumpía en él una jovencita Jamie Lee Curtis, hija de Janet Leigh (Psicosis) y Tony Curtis (El estrangulador de Boston), en el papel de Laurie Strode.

Crucial fue el cuidado que se le otorgó al antagonista por excelencia de la película: Michael Myers, conocido como “The Shape” o “La forma” en los créditos finales. Para lograr el aspecto fantasmagórico de su máscara tal y como describía el guión, se modificó una máscara infantil de William Shatner, el mítico Capitán Kirk de Star Trek. Y para interpretarlo, fueron necesarios tres actores: Will Sandin en su niñez, Tony Moran cuando es desenmascarado y Nick Castle en la gran mayoría de escenas de acción. Añadir también que los mismísimos John Carpenter, Debra Hill y Tommy Lee Wallace (director de arte, amigo de Carpenter y pieza clave de la saga) también se pusieron la careta para algunos planos importantes de la película.

La noche de Halloween se estrenó en 1978, con un discreto pero eficiente éxito de crítica y taquilla, alimentada por el boca a boca del público americano. Con el tiempo, la película ha ganado un merecido status de culto y dio el pistoletazo de salida a multitud de imitaciones durante los años posteriores (Viernes 13 en 1980, por poner un ejemplo). Justo es decir que la película de Carpenter bebe de las obras de Dario Argento, Mario Bava o Lucio Fulci, pero a su director no le tembló el pulso a la hora de marcar su propio estilo y sentido.

La repercusión del original, con esos más de 55 millones de dólares recaudados y el final abierto que nos sorprendía tanto como al propio Sam Loomis, llevó a los productores a empujar a sus creadores a un terreno en el cual la pareja no mostraba interés por moverse: una secuela. John Carpenter y Debra Hill se pusieron entonces manos a la obra con el guión.

Cuando a Carpenter le preguntaron si iba a dirigirla, respondió que ya había rodado la película que quería. Propuso enseguida el nombre de Tommy Lee Wallace, pero éste rechazó tajantemente y finalmente fue el debutante Rick Rosenthal quien se hizo cargo de Halloween II (bautizada en España como ¡Sanguinario!) en 1981. Para servidor, la mejor secuela de todas  y una continuación dignísima.

Esta nueva aventura contó con un apoyo mucho más grande: presupuesto mayor (más de dos millones de dólares), mejor distribución y muchas más facilidades a la hora de rodar. Parte del primer equipo decidió repetir, así como el casting principal: Jamie Lee Curtis (toda una Scream Queen), Donald Pleaseance, Charles Cyphers y Nancy Kyes. Se habló incluso de rodarla en tres dimensiones, pero la idea se descartó casi al instante.

Esta segunda parte arranca justo allá donde lo dejó La noche de Halloween: Michael Myers (Dick Warlock) se ha levantado tras recibir seis disparos; el doctor Loomis sigue buscando exhaustivamente a su paciente y Laurie Strode ha sido ingresada en el Haddonfield Memorial Hospital. Este escenario terminará convirtiéndose en el patio de recreo del psicópata nocturno. Y mientras las muertes suceden y la tensión asfixia, Halloween II revela un nuevo e impactante dato a la mitología de la serie: Laurie y Michael son hermanos de sangre, separados tras el asesinato de Judith en los sesenta. Barato o no, cierto es que el truco argumental afectó a los capítulos posteriores de manera más o menos sutil.

El montaje inicial del film no contentó a la Universal. Para el estudio daba tanto miedo como un episodio de Quincy. El director les recordó que lo importante era respetar el suspense y la sutileza del original, y que el metraje no necesitaba corrección. Pero a pesar de la insistencia de Rosenthal, a John Carpenter se le dio la orden de rodar durante tres días nuevas escenas llenas de sangre y muertes truculentas: Halloween II debía ser vendida como una película violenta, gore. Rosenthal todavía piensa que el maestro del horror “arruinó la película, que tenía un ritmo perfecto“.

Más allá de estos problemas, la película funcionó, gustó e hizo más de 25 millones de dólares.

Al final de Halloween II (1981), el doctor Loomis se sacrificaba poniendo punto final a las fechorías de Michael Myers, pasto de las llamas. La única superviviente, Laurie Strode, era socorrida y puesta a salvo al ritmo de Mr.Sandman de The Chordettes.  Y entonces, créditos finales. Blanco y en botella. Para John Carpenter y Debra Hill, éste era el final definitivo de los personajes que habían creado años atrás… Pero no necesariamente de la serie.

La idea de una nueva secuela se antojó fugaz a los productores -Yablans y Akkad, esta vez acompañados del entrañable Dino DeLaurentiis-, pero se decidió prescindir de la historia de Michael Myers a favor de algo nuevo y fresco. El tercer episodio de la franquicia iba a ser el primero de un curioso experimento cinematográfico: al más puro estilo La dimensión desconocida, Carpenter y Hill apadrinarían cada año una película fantástica ambientada en la víspera de Halloween. Historias diferentes, con nuevos personajes, que permitirían utilizar infinidad de ideas con la máxima libertad creativa. A grandes rasgos, asi nació Halloween III: El día de la bruja (Halloween III: Season of the Witch, 1982).

Joe Dante fue elegido como director  de la cinta, y éste decidió contar con Nigel Kneale (el creador de la mítica saga Quatermass) como guionista. En el proceso de preproducción, los diálogos de la historia sufrieron algunos cambios a petición de DeLaurentiis y el nivel de gore subió drásticamente, por lo que un enfurecido Kneale exigió su nombre fuera de los créditos finales. Por si fuera poco, Dante se apartó del proyecto y fue sustituido por Tommy Lee Wallace.

La historia nos situa en la pequeña localización de Santa Mira, todo un cariñoso guiño a La invasión de los ladrones de cuerpos. Allí, un magnate loco conocido como Cochran (Dan O´Herlihy) planea la muerte en masa de miles de niños la noche de Todos los Santos, utilizando las máscaras infantiles que vende su empresa. Éstas están provistas de chips que se activarán en el momento justo en el que aparezca en televisión el anuncio de Silver Shamrock. El doctor Dan Challis (Tom Atkins) y la joven Ellie (Stacey Nelkin) deben evitar que Cochran se salga con la suya.

Halloween III: El día de la bruja, a pesar de ser una muy buena película, fue abucheada por apartarse de la mitología de los dos primeros Halloween. Y la taquilla no ayudó en absoluto: se la pegó fuerte. Como dijo Debra Hill en su día, era una entrega de invasión, no de cuchillo, y el público no terminó de conectar del todo con su terror gótico. Aún así, tiene sus seguidores, que no son pocos.

A todo esto, ¿ha habido alguien capaz de sacarse la melodía del anuncio de Silver Shamrock de la cabeza? ¡Faltan ocho días para Halloween, Halloween, Halloween!

La tercera parte de Halloween dio más disgustos que alegrías al productor Moustapha Akkad, que no dudó en vender los derechos de la franqucia a la productora Trancas International. El cambio de rumbo de la saga se convirtió en una arriesgada apuesta al todo o nada que lamentablemente no acabó bien, y para redimir el error y ganar de paso unos cuantos dólares, Akkad lo tenía claro: Michael Myers tenía que volver de ultratumba. La decisión no fue instantánea y hubo un parón de seis años, momento en el que la competencia se disparó. Amén de los infinitos slashers que iban apareciendo, los otros dos grandes iconos del terror de los ochenta, Jason Voorhees y Freddy Krueger, jugaban sus cartas con la séptima Viernes 13 y la cuarta Pesadilla en Elm Street respectivamente.

Halloween IV: El regreso de Michael Myers (Halloween 4: The Return of Michael Myers, 1988), que fue dirigida por el debutante Dwight H. Little, contó en un principio con un interesante tratamiento de guión escrito por John Carpenter y Dennis Etchinson. Ambos artistas dieron con la trama más adulta y madura de la serie, con Michael Myers y la festividad de Todos los Santos convertidos en temas tabús dentro del pueblecito de Haddonfield. Cuando la fecha del 31 de Octubre se acerca, el miedo y la angustia aumentan, y eso es precisamente lo que revive a la leyenda de Myers. Pero esta “historia de fantasmas” no gustó a Akkad, que lo tachó de “demasiado cerebral“. El productor demandaba un slasher simple, sin complicaciones. A partir de ese punto, cuando se rechazó su propuesta, Carpenter se alejó para siempre de la franquicia.

El guionista Alan B. McElroy dio con lo que quería Akkad: una auténtica secuela que se situaba diez años después de Halloween II, recuperando al asesino de la máscara blanca y a su Van Helsing particular, el doctor Sam Loomis (Donald Pleaseance de nuevo). Jamie Lee Curtis, que por aquella época se hacía hueco en Hollywood, rechazó volver, y para paliar su ausencia, McElroy “mató” al personaje en un accidente de tráfico e introdujo a su hija de siete años de edad, Jamie Lloyd (Danielle Harris). En esta ocasión, el especialista George P.Wilbur se puso la (nueva) máscara de goma y cogió el cuchillo de cocina.

Halloween IV volvió a los orígenes de la saga, algo que contentó mucho a los fans y que se vio reflejado en la recaudación, una de las mejores de la vida de Michael Myers.

Justo cuando Halloween IV: El regreso de Michael Myers llegaba a los cines en 1988, el productor Moustapha Akkad ya tenía su mente centrada en un quinto episodio, que quería tener listo para el año siguiente. El inesperado giro argumental en los minutos finales de la película de H. Little trazó el camino a seguir, y Shem Bitterman fue contratado para escribir una primera versión del guión de Halloween V: La venganza de Michael Myers (Halloween 5: The Revenge of Michael Myers, 1989).  En él, Jamie Lloyd se había convertido en una asesina y Michael Myers continuaba su intento por matarla. La idea fue rechazada (disgusto de Donald Pleaseance incluído) y Michael Jacobs y el director de la película, Dominique Othenin-Girard, formaron el guión definitivo que llegó a la pantalla. El rodaje empezó el 1 de Mayo de 1989 y la película se estrenaba cinco meses más tarde.

Jamie Lee Curtis y Donald Pleasence

Lástima, porque la idea de Bitterman era más refrescante que el producto final. En Halloween V se decide regresar a la formula que ya funcionó en el anterior film: Jamie escapando una y  otra vez de Michael Myers mientras el doctor Loomis le persigue, y los demás personajes entran y salen sin apenas repercusión. Ahora hay un claro compotente fantástico en el ambiente: tío y sobrina están enlazados por un extraño vínculo telekinésico que tendrá más o menos explicación en la secuela posterior, como ese misterioso Hombre de Negro que decide liberar al mal en el último minuto.

Halloween V fue calificada X por el gran nivel de violencia y sangre que fueron añadidos tras el rodaje, por lo que algunas secuencias de muerte fueron editadas para conseguir llegar al nivel R (menores de 17 años acompañados de un adulto). La película es una de las gráficas de la saga y no está exenta de anécdotas, como la eliminación de una secuencia en la que el cuchillo de Michael Myers (Don Shanks) alcanza y traspasa la pierna de la pequeña Jamie Lloyd (Danielle Harris).

Esta cuarta secuela (o tercera, según se mire) se descalabró bien en taquilla, cayendo en picado a la semana de estrenarse. Actualmente, es la Halloween que menos dinero ha dado. Unamos a eso que la crítica no la aceptó.

Parece ser que, a pesar del final abierto, la gente se estaba cansando de Michael Myers más allá de las lágrimas de éste…

En los años 90, Daniel Farrands, fan acérrimo de la saga, escribió una primera versión de Halloween 6, que pretendía enlazar a la perfección la historia de las cinco películas anteriores y al mismo tiempo reinventar la franquicia. A Paul Freeman, el productor de Halloween V, le gustaba mucho el trabajo de Farrands. Al mismo tiempo, Miramax Films se hacía con los derechos de Michael Myers para utilizarlos en el futuro.

Halloween 666, la propuesta de Farrands, daba respuestas al porqué Michael Myers es un sádico criminal. Los aspectos sobrenaturales que se intuían en la quinta película volvían con más fuerza que nunca y presentaban a Michael como una víctima de la maldición de Thorn, una maldición ancestral celta que se activa la noche de Halloween. Por esa razón, empezó a perseguir y a matar a miembros de su familia.

El guión (considerado por Donald Pleaseance como el mejor desde el original) fue reescrito más de once veces, pero no fue el único problema al que se tuvo que enfrentar Halloween: La maldición de Michael Myers (Halloween, The Curse of Michael Myers),  finalmente estrenada en 1995. El casting y la dirección sufrieron algunas bajas: Danielle Harris ya no iba a interpretar a Jamie Lloyd por no llegar a un acuerdo económico; no se pudo contactar con Brian Andrews, el Tommy Doyle original, para que lo volviese a encarnar, y el director previsto, Fred Walton, le pasó el proyecto a Joe Chapelle. Durante el rodaje los disgustos no cesaron: Paul Freeman, el productor, no dudaba en eliminar y modificar secuencias a su antojo (incluyendo el propio final) en el set. Miramax, viendo el desastre, pidió a Chapelle rodar escenas adicionales para paliar algunos problemas de narrativa. En ese marco temporal, Pleaseance fallecía a los 76 años de edad (éste es su último doctor Loomis).

Existen dos montajes de esta sexta entrega: el Producer´s Cut y el que se estrenó en cines, el Theatrical Cut. El primero es, para gran mayoría de los fans, infinitamente superior y se centra más en Thorn y en los miembros de la secta que son responsables de la locura de Michael. En el final original, el misterioso Hombre de Negro revelaba su identidad real: Wynn, un personaje que apareció fugazmente en La noche de Halloween. En el plano final del film, Loomis descubría horrorizado que había caído víctima de la maldición.

En la taquilla pasó sin pena ni gloria (Miramax decidió destinar la prioridad de su dinero a Hellraiser: Bloodline) y los críticos de todo el mundo la destrozaron. A día de hoy, incluso el propio Farrands reniega de ella, alegando que no es el Halloween 6 que tenía en mente.

Trivia: ¿sabe el fan más loco y fiel de la saga que Quentin Tarantino estuvo a un paso de formar parte del proyecto?

Con Scream  (Wes Craven, 1996) y sus secuelas revitalizando el fuego del slasher adolescente y el veinte aniversario de la saga a la vuelta de la esquina, era de esperar que Michael Myers tuviese de nuevo su momento de gloria tras la irregular última entrega. Fue la misma Jamie Lee Curtis quien creyó oportuno el momento ideal para volver a la noche de Halloween, así que se alió con Kevin Williamson (el guionista y padre de la mencionada Scream) para dar con una historia que estuviese a la altura. Robert Zappia y Matt Greenberg escribieron el guión, con el título Halloween 7: The Revenge of Laurie Strode.

Se optó por reanudar la historia allá donde lo dejó Halloween II e ignorar lo sucedido en las tres películas anteriores, aunque el tratamiento original sí las respetaba e incluía una referencia a la muerte de Jamie Lloyd. John Carpenter declinó la oferta de dirigir esta especie de reencuentro y le dio el relevo a Steve Miner, el responsable de Viernes 13: 2ª parte y Viernes 13: 3ª parte. El resultado fue la estimable Halloween H20: 20 años después  (Halloween H20: 20 Years Later), que llegó a las pantallas en 1998.

En esta séptima -o tercera, según se mire- entrega, situada veinte años después de lo acontecido en 1978, volvemos a ver a Laurie Strode (Jamie Lee Curtis), ahora madre de un joven (Josh Harnett, como reclamo teen) y profesora de instituto. Aterrorizada por lo sucedido en el pasado, Strode vive bajo un nombre falso, Keri Tate y se dedica a ahogar sus penas en alcohol. Pero para su -no- sorpresa, Michael Myers (Chris Durand) regresa por todo lo alto y tumba su mundo haciendo lo que mejor sabe: matar.

Hasta 2007, Halloween: H20 fue la más taquillera de la saga. Gracias al resurgimiento del género en la época en la que se estrenó y al empeño de Lee Curtis, la crítica la vio con buenos ojos y se convirtió en todo un hit. Para los fans más puritanos, la historia de Michael Myers termina aquí, con un contundente final que dejó clavado a más de uno en la butaca el día de su estreno.

A veces, hay cosas que son mejor dejarlas tal y como están. Entre ellas estaba la saga que nos ocupa. La séptima película había acabado a lo grande con Michael Myers, pero Miramax quería repetir la jugada de Halloween III: El día de la bruja y presentar una nueva secuela sin el silencioso ejecutor de la máscara neutra. Moustapha Akkad y los fans insistieron en resucitar al personaje, y en el año 2000 se anunció de forma oficial Halloween: The Homecoming. El título cambió más tarde al definitivo: Halloween: Resurrección (Halloween: Resurrection, 2002). Para quien escribe estas líneas, la peor película que ha parido la serie.

Rick Rosenthal, director de la maravillosa Halloween II, se hizo cargo de esta octava entrega tras el rechazo inicial de Whitney Ransick. El reparto se compuso de caras jóvenes y conocidas como las de Bianca Kajlich, Sean Patrick Thomas, Daisy McCrackin o Thomas Ian Nicholas. Mención aparte merece un INSOPORTABLE Busta Rhymes empeñado en tirar abajo los momentos en los que aparece. También tenemos a una fugaz Jamie Lee Curtis, obligada a intervenir por contrato, que regresa para un breve cameo de quince minutos. Brad Loree encarna (como puede y le dejan) a Michael Myers.

La trama no hay por donde cogerla, no tiene razón de ser. Tras un prólogo en el que Laurie Strode no termina del todo bien, nos presentan a unos personajes (los más flojos que hayamos visto) que concursan en una especie de Gran Hermano dentro de la casa de los Myers. Claro está, éste aparece y los mata uno a uno, mientras sus webcams son seguidas por los adolescentes de Haddonfield. Los productores, conscientes del desastre de película que habían visto, pidieron rodar secuencias adicionales, lo que retrasó el estreno previsto en Abril de 2002 a Julio del mismo año.

Poco más que añadir. Los espectadores se sintieron defraudados y en la taquilla la película funcionó de manera irregular. Da pereza hablar de una secuela que no aporta nada y que aparte destruye el buen sabor de boca de Halloween: H20. La explicación que se da del porqué Myers sigue con vida es, cuanto menos, paupérrima y muy cogida por los pelos.

Señor Rosenthal, con lo bien que le había salido el invento en 1981, ¿qué le ocurrió en Resurrección?

Adelante, pero ante todo que tenga tu estilo” le aconsejó John Carpenter a su amigo Rob Zombie (director de La casa de los mil cadáveres y Los renegados del diablo) cuando éste fue elegido por Dimension para reiniciar Halloween. El anuncio se hizo oficial en 2006, un año después de la trágica muerte del productor Moustapha Akkad en un atentado acontecido en Ammam.

Halloween: El origen (Halloween, 2007) es un remake pero también es una precuela y también un reboot. Básicamente, son como dos películas en una. El primer acto, completamente nuevo, lo protagoniza un Michael Myers niño (Daeg Faerch) que empieza a cortejar con la maldad matando al típico abusón de colegio. Cuando decide acabar con la vida de su hermana y de su novio, asistimos a una recreación de La noche de Halloween tal y como la conocemos, pero Zombie se permite modificar y expandir la historia a su gusto porque al fin y al cabo es SU película. Como bien señaló el crítico Bill Gibron, La noche de Halloween se centraba más en Haddonfield y en sus ciudadanos y en Halloween: El origen, Zombie hace que sentamos empatía por Michael Myers.

Una de las virtudes del film es su respeto al clásico original mientras lo adapta a los tiempos modernos. Los personajes siguen siendo los que Carpenter y Hill idearon en 1978, algunos incluso con más tiempo de pantalla. El tema principal sigue ahí, maravillosamente conducido por Tyler Bates. La máscara de Michael Myers tiene un peso significativo en la historia y éste, interpretado por el gigante Tyler Mane, vuelve a marcar esa presencia amenazante que se perdió en las secuelas. Incluso las localizaciones son las mismas, utilizando el mismo vecindario que fue testigo de los primeros pasos de Michael en los 70.

El recibimiento a la propuesta de Zombie fue algo tibio, pero la taquilla se encargó de subsanar cualquier duda: ésta es la entrega que más dinero ha recaudado. Mala o no, este Halloween: El origen resultó ser un bálsamo de lo más estimulante.

El hijo de Moustapha Akkad, Malek, confirmó en 2008 el deseo de trabajar en una segunda entrega del Halloween: El origen que tanto dinero les había dado. A los franceses Julien Maury y Alexandre Bustillo (Al interior) se les ofreció la posibilidad de dirigir, pero rechazaron. En principio, Rob Zombie no quería dirigir una continuación, pero finalmente llegó a un acuerdo: él se encargaría del guión y de la dirección al completo. Ahora ya no había necesidad de seguir el patrón de las secuelas ni de las notas de John Carpenter. Malek dio a Zombie absoluta libertad creativa para hacer lo que le viniera en gana. Los cimientos de lo que acabaría siendo Halloween 2 (2009) ya estaban en pie.

Homenaje o pura casualidad, en este Halloween 2 encontramos piezas del Halloween II de 1981: un inicio que enlaza con la película anterior, Laurie Strode (Scout Taylor-Compton) siendo llevada al hospital de Haddonfield y la revelación de que se llama en realidad Angel Myers y es hermana del asesino que la persigue. He señalado este “enlace” porque ya no encontraremos nada más de lo que se ofreció en el pasado. El doctor Loomis (Malcolm McDowell) ahora intenta lucrarse de la matanza con un libro que narra lo acontecido un año atrás y Michael Myers (Tyler Mane) es una figura fantasmal que vaga por las calles hasta que una visión de su madre (Sheri Moon Zombie) hace que reactive la búsqueda de su hermana.

Como ocurrió en la sexta película de la saga, Halloween 2 puede verse en dos montajes: el Director´s Cut y el Theatrical Cut. El primero, más oscuro y con muchos más minutos, solo puede verse en USA y se asemeja a la visión original de Zombie. El segundo es el que llegó a los cines y a DVD en España. La diferencia entre ambas versiones radica en el personaje de Laurie Strode y su lucha por intentar olvidar la masacre de Myers el año anterior y en el climax final. A gusto personal, el Director’s Cut es claramente superior.

La crítica, como su predecesora, estuvo dividida: a algunos les encantó el cambio maduro, psicológico y duro que Zombie había imprimido en una saga necesitada de frescura. Otros odiaron su toque personal y lo catalogaron de “basura infecta”. Para bien o para mal, lo cierto es que Halloween 2 sabe distanciarse de sus hermanas y ofrecer algo que no dejará indiferente a los espectadores.

De momento, la saga acaba aquí. Pero no es ni mucho menos el final: siguen apareciendo comics, sigue apareciendo merchandasing y Dimension ya trabaja en Halloween 3D. Sí, las tres dimensiones han alcanzado finalmente a Michael Myers. Se desconoce si aprovechará la historia iniciada por Rob Zombie, pero se sabe con seguridad que Patrick Lussier (editor de Halloween: H20) se pondrá detrás de las cámaras. Existe un guión y se dice que es bueno, pero la producción se ha ido directa a estrenarse el año que viene. El tiempo dirá. Porque claro, en Halloween todo el mundo se merece un buen susto de vez en cuando.

José Mellinas

Categorías:Cine Club

Abbott y Costello contra los fantasmas vuelve a la pantalla

Coincidiendo con el centenario de Universal Pictures, Sherlock Films y Cines Verdi reponen en Alta Definición (2K) para el próximo 24 de agosto  la entrañable comedia de terror, Abbot y Costello contra los fantasmas (Bud Abbott & Lou Costello Meet Frankenstein, 1948) de Charles Barton, protagonizada por el mítico dúo cómico que da nombre al título, así como por Lon Chaney Jr., Bela Lugosi y Glenn Strange.

Noticia que me llena de una íntima  alegría ya que este film fue para mí una bomba de relojería. Les cuento:

Durante toda mi niñez fui alimentando con tebeos que mi progenitor compraba y luego me pasaba. No, yo no recuerdo haber leído cuentos, ni demasiados Pulgarcitos o TBO. No. Mi padre, en cuanto terminaba su Vampus, Dossier Negro, Rufus o Vampirella se lo daba al niño, que los devoraba y coleccionaba con fruición y cariño. Tambien mi padre me hablaba de unos actores de los que no podía ver películas porque ya no las daban en el cine, como Bela Lugosi, Boris Karloff o Lon Chaney. Veía sus fotos en artículos en esos mismos comics y deseaba ver esos grandes clásicos pero… nada. No olviden de que les hablo de mucho antes de la eclosión del video doméstico. Así que cuando reestrenaron en 1975  Abbott y Costello contra los fantasmas y pasó por el cine de mi barrio, no perdí la oportunidad de verla. Y volverla a ver. Y otra vez… incluso pedí el cartel al dueño de la sala y aún lo conservo. En el cartel no veía a esos humoristas (o caricatos, como decía mi padre) que desconocía: veía a Frankenstein, Drácula y el hombre lobo y sobre todo los nombres de Bela Lugosi y Lon Chaney.

Tampoco es sorprendente que este film esté marcado a fuego en la memoria de los denominados “Monster Kids” americanos. Toda una generación que creció durante los cincuenta y principios de los sesenta con los pases de los clásicos del horror en la naciente televisión.  Y claro, con la aparición de la revista Famous Monsters, que desató toda una locura de merchandising monstruoso, haciendo nacer aficiones por este cine en los sanos niños americanos que no siempre fueron bien vistas por unos progenitores que, al encontrar estas publicaciones en poder de sus vástagos sufrian sofocos mayores que los que pasarían si lo que hubiesen hallado en el cuarto de su hijo fuera una revista danesa. Así que si bien estos padres eran reacios a que sus hijos vieran los films de terror puro y duro, no lo eran tanto si se trataba de este pequeño-gran clásico de la comedia. ¡Que equivocados estaban! No había nada que hacer ya que este film funciona en ambos niveles: como film terrorífico y como comedia. Y estos “Monster Kids” al igual que el que esto escribe, quedamos marcados para siempre bajo el influjo de los monstruos de la Universal.

EL ÚLTIMO CLÁSICO DE LOS MONSTRUOS UNIVERSAL

Sinopsis: Los cuerpos del Conde Drácula (Bela Lugosi) y del monstruo de Frankenstein (Glenn Strange) viajan a los Estados Unidos desde Londres para ser exhibidos en el Museo del Terror. Chick y Wilbur (Abbott y Costello) son los desastrosos transportistas encargados de llevarlos hasta allí. Pero esa noche, las temibles criaturas vuelven a la vida: El Conde Drácula huye junto al Monstruo de Frankenstein para buscarle un nuevo cerebro. Para poder atraparlos, Chick y Wilbur contarán con la ayuda de Larry Talbot (Lon Chaney Jr.) un misterioso personaje del que les conviene mantenerse alejados las noches de luna llena… Una delirante aventura sembrada de caos, terror y risas.

Bud Abbott y Lou Costello fueron el dúo cómico más famoso de los años 40 y 50, triunfando en el teatro, la radio y la TV. Juntos protagonizaron más de treinta películas, casi todas bajo la producción de Universal. En ABBOTT Y COSTELLO CONTRA LOS FANTASMAS, considerada la mejor película de la pareja, protagonizan una entrañable aventura fantástica acompañados de los míticos monstruos del estudio, interpretados por tres de sus grandes estrellas: Bela Lugosi (Drácula), Lon Chaney Jr. (El hombre lobo) y Glenn Strange, el actor que más veces interpretó al Monstruo de Frankenstein junto a Boris Karloff. Juntos, con esta película, culminan una etapa en la que dominaron las taquillas durante más de una década. Más tarde, y visto el éxito de esta combinación de humor-terror, el dúo cómico no dudó en repetir el cóctel con otros film de menor calado como, entre otros, los siguiente títulos dirigidos por Charles Lamont: Abbott and Costello meet the Invisible Man (1951), Abbott and Costello Meet Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1953) o Abbott and Costello Meet the Mummy (1955). Películas que, por otra parte, siguen teniendo valor para el aficionado al fantástico.

Para cuando se rodó esta película,  los pobres Frankenstein, Dracula y el hombre lobo, la santísima trinidad de los monstruos Universal (a la que también se le añade actualmente el hombre invisible, el fantasma de la ópera, la novia de Frankenstein y la criatura de la laguna negra), estaban a punto de ser desbancados por monstruos gigantes, atómicos  y sobre todo, por los alienígenas venidos de otros mundos. Así que le tocó a esta comedia cerrar el ciclo clásico de la Universal, ciclo que se inició, si nos ceñimos a los tres más reconocibles, en 1931 con el Drácula de Tod Browning. Que fue seguido por Frankenstein (1931, James Whale) y ya en los años cuarenta El hombre lobo (The Wolf Man, George Waggner). Las criaturas dieron para algunas secuelas (que fueron menguando en ideas y presupuesto)  y su encanto se terminó de explotar  combinando los personajes entre sí en unos films que, si bien son la cota más baja de la serie, tienen un encanto incontestablemente naif.

Ya no quedaba mucho por hacer con los atormentados monstruos. El siguiente proyecto, en linea con los anteriores cócteles de monstruos se pensaba titular El cerebro de Frankenstein, pero convirtiéndolo en una comedia protagonizada por los cómicos que estaban salvando de la bancarrota a Universal (al igual que lo hicieran antes las películas de horror). Abbot y Costello harían blanco de sus humoradas a aquellos monstruos  que tanto miedo hicieron pasar a los espectadores dos décadas antes. Pero el resultado no fue tal. Vista ahora no desmitifica a nuestros queridos monstruos, muy al contrario, los ensalza e incluso les ofrece un digno canto de cisne.

Si, de acuerdo que la criatura del Dr. Frankenstein es poco menos que un bruto muy alejado de aquel humanizado ser que nos ofrecieron  Whale/Karloff en la obra maestra La novia de Frankenstein, pero uno no puede menos que compadecerse de él en vista de los planes que tiene el maléfico doctor/vampiro interpretado por Lugosi: poner en su cabeza “abre fácil” el cerebro de Lou Costello (¡!). Si bien no se pudo contar con Karloff para incorporar a la criatura, si pudo tomar parte Glenn Strange, áctor que ya lo había interpretado en los dos últimos cócteles de monstruos Universal (House of Frankenstein y House of Dracula). Por su parte Bela Lugosi retoma en el cine el personaje de Drácula por segunda y última vez  con la dignidad que le caracterizó. Para él está interpretando una película seria, y como tal actúa haciendo, además del papel vampírico, el de científico (aquí si) tan rematadamente loco como para querer hacer semejante trastada al buen monstruo de Frankenstein.  Por su parte Lon Chaney Jr. repite su caracterización de atormentado Larry Talbot, que lo único que quiere es curarse de la maldición licantrópica y cuyas transformaciones dan pié a algunos de los momentos más cómicos del film.
La propaganda del film especificaba “Hasta los monstruos mueren de risa” y en estas tomas falsas puede verse que es cierto:
Muchos años después de haberla visto de niño compré el DVD y quise, no sin cierto reparo, volver a verla. Y me llevé la gratísima sorpresa de disfrutar con la película igual o más que entonces. Es un film que siempre me agrada ver, así que no desaprovecharé la oportunidad que nos ofrece Sherlock films de poder disfrutar de nuevo en pantalla grande de este, si, gran clásico. Se puede opinar que quizás  no es el más indicado para celebrar el centenario de Universal y que algunos de sus gags pueden estar un tanto trasnochados pero, en estos tiempos que corren un poco de alegría se agradece, así que no se puede más que aplaudir esta iniciativa.

“Ya no se hacen películas como ésta. Los momentos de terror dan miedo de verdad y las escenas de comedia son realmente divertidas. Una de mis favoritas desde los cinco años” - Quentin Tarantino -

En los CINES VERDI de MADRID y BARCELONA, podrá verse en los siguientes horarios y en las siguientes versiones:
  • 16:15 h. y 18:15 h. (VERSIÓN DOBLADA CON EL DOBLAJE DE LA ÉPOCA)
  • 20:15 h. y 22:15 h. (V.O.S.E.)

Por cierto, el cartel que se ha escogido para esta nueva reposición reproduce aquel que, con nueve años de edad, pedí en el cine y que conservo con tanto cariño.

Hablando de carteles. Aquí tenemos el de su estreno en España (1950):

El de su reestreno en 1965:

Y el de la reposición de 1975:

Pollo con ciruelas, con Irán en el corazón

Aunque nada pueda hacer volver la hora/del esplendor en la hierba, de la gloria en las flores/no debemos afligirnos, pues encontraremos/fuerza en el recuerdo. Estas palabras de Wordsworth inspiraban la película de Elia Kazan de 1961 Esplendor en la hierba (Splendor in the grass) y un detalle de la escena final ilustra perfectamente el sentido de los versos: Wilma Dean Loomis (Natalie Wood) se reencuentra con su primer amor, Bud Stamper (Warren Beaty), él es ahora un modesto granjero, padre de un hijo, que está casado con Angelina (Zohra Lampert) una joven de clase humilde; Wilma Dean lleva un precioso vestido blanco con pamela a juego, Angelina viste con ropas sencillas, poco favorecedoras y algo desaliñadas, cuando se han despedido ambas mujeres hacen el mismo gesto, pinzan sus vestidos con el pulgar y el índice, una porque(Angelina) se siente poca cosa ante la otra, mientras que en Wilma Dean el gesto traduce su sensación de inutilidad ¡tantas alforjas para tan poco viaje!  Ese pequeño detalle resume el sentimiento romántico: el ideal permanecerá siempre inalcanzable en la memoria, mientras la vida cotidiana, pese a su poco encanto, nos envolverá de confort. Esa misma melancolía es la que inspira la última película de Marjane Satrapi, Pollo con ciruelas (Poulet aux prunes, 2012).

La iraní afincada en Francia, autora de Persépolis (2007), vuelve a la dirección para adaptar otra de sus novelas gráficas, un relato que comienza en noviembre de 1958, pero viaja atrás y adelante en el tiempo; cuenta la historia de Nasser Ali Khan, un músico de tar, un laúd iraní (que en la película es sustituido por un violín), que decide dejarse morir después de que su mujer le rompa su instrumento de trabajo en una riña conyugal. Sólo al final de la obra conoceremos los verdaderos motivos de la decisión de Nasser. Tras ver la película una de las primeras cosas que nos llama la atención es el título, ¿por qué Pollo con ciruelas? Explicarlo implica revelar datos importantes de la trama, pero esta, como en otras ocasiones, es una crítica con spoilers. Nasser Ali es uno de esos seres que renuncian a la vida para consagrarse al arte después de haber perdido a su gran amor Irán. Con todo no renuncia al matrimonio y hasta es padre de dos hijos, su vida conyugal parece gris y anodina, pero Faringuisse, su esposa, esconde un secreto: ha estado enamorada desde niña del gran músico y toda su vida se consagró a esperarle; bajo su carácter agrio, siempre disgustada por lo poco que colabora  Nasser Ali en lo doméstico, se esconde un corazón apasionado que sólo consigue expresarse y ser reconocido cuando cocina su plato favorito, ese pollo con ciruelas que da título tanto a la novela como a la película. Pollo con ciruelas simboliza, pues, la vida que se enfrenta al arte, esa esfera tan prosaica, pero tan confortable, que depara pequeñas satisfacciones que nos permiten resistir los días, es el mundo de lo cotidiano, tan alejado de las esencias que atrapa el arte en su belleza, pero tan necesario para subsistir en armonía con el entorno. Faringuisse es la esposa, pero es a la vez la otra, la que Nasser Ali ignora porque ha renunciado a la vida aún antes de decidir morir, renuncia desde el momento en que es alejado de Irán, su amor-pasión, y condenado a disfrutar sólo de los sones de su violín, Nasser Ali se entregará al arte y quedará castrado para lo diario. Esa es la eterna dialéctica arte-vida (tópico tan querido por Thomas Mann) de la que Satrapi nos da un exquisito tratamiento melancólico-fatalista, de regusto agridulce como ese platillo que combina lo dulce y lo salado.

Exquisito es también el tratamiento del tiempo de narración.  Después de acompañar a Nasser Ali en la infructuosa búsqueda de un nuevo violín, nos quedamos con él durante los ocho días en que tarda la muerte en presentarse una vez Nasser Ali la ha invocado, la película se secuencia en ocho episodios en los que Satrapi construye el tiempo deconstruyéndolo en flashbacks y flashforwards. El tiempo de la narración son esos ocho días, pero los continuos saltos hacia adelante y hacia atrás nos permiten conocer toda la vida del músico desde su infancia y, aún más, adelantarnos en el futuro para conocer la de sus propios hijos.  El tiempo está ordenado de tal forma que ambas mujeres, ambos polos de la dialéctica, ocupan un lugar destacado, justo a mitad de la secuencia de días que anteceden a la muerte sabemos del pollo con ciruelas, pero sólo en el clímax del último episodio conocemos su significado y sabemos de la existencia e importancia de Irán, la joven a la que amó y perdió. Contado así, el relato de la vida de Nasser Alí se asemeja a los cuentos persas y su estructura de narraciones dentro de la narración propia de los contadores de cuentos, no falta incluso un clásico de la literatura irania, el mismo que versionó Cocteau en  El gesto de la muerte,  puesto en boca de Azrael (el ángel de la muerte) y referido en forma de episodio de animación pura. Y añadimos el calificativo ‘pura’ porque, aunque  es de imagen real, la película de Satrapi tiene la fantasía, la inventiva y la libertad de una película de animación, incluso no son pocas las veces en las que los fondos se convierten en dibujo y conforme avanza el metraje se van tomando mayores libertades con el realismo. Podría decirse que Pollo con Ciruelas estilísticamente es el reverso de Persépolis, si en su ópera prima el último plano dejaba entrar la imagen real, ahora la imagen real se estiliza hasta convertirse en pictórica; aquella era una película de animación con la intensidad, la profundidad y la emoción de un film con actores mientras que su nueva obra es una cinta con actores que rompe con las clausulas del realismo hasta el punto de que los planos se convierten en viñetas.

Fiel a la novela gráfica que la precede, pues, Pollo con ciruelas es una fábula sobre el sentido de la vida impregnada del fatalismo de los rubayats de Omar Khayyam, de los cuales se cita incluso uno: Tomo por testigo a mis dos orejas, nadie nunca pudo decirme / por qué me hicieron venir y por qué hacen que me vaya; Marjane Satrapi confiesa que la muerte la obsesiona y quiso convertirla en libro, contar una historia nihilista sobre la vacuidad que nos espera tras ella. Y nihilismo rezuma Pollo con Ciruelas, pero ese nihilismo persa que llevó al citado Khayyam a componer versos anacreónticos, esas composiciones líricas que cantan a los placeres de la vida, el vino y el amor. Porque ni todas nuestras lágrimas juntas podrían cambiar un sólo punto en los dictados de ese destino que nos condena a la desaparición, vale la pena disfrutar de cada instante, entregarnos a la pasión o, en su defecto, de su sublimación en el arte, siempre con la conciencia clara de que estamos de paso y cada momento es único. Es un estado agridulce del alma que nos llena de tibia voluptuosidad melancólica.

Dirán algunos que es una película muy francesa y no les faltará razón, Francia es el país de acogida de Satrapi, pero más allá de ello es irania hasta la médula y es que la autora, igual que Nasser Alí tendrá siempre a Irán en su corazón. Allí había alguien, allí no había nadie, así empiezan los cuentos persas.

Categorías:Cómic, Cine Club

Prometheus, el enigma de lo humano

29 julio 2012 3 comentarios

Aquí me afianzo

y formo hombres

según mi idea.

A ese linaje semejante a mí

para que sufra y llore,

goce y se alegre

y te desprecie ¡Como yo!

Perfectamente podrían ser estas palabras de Goethe las que salieran de la boca de esta criatura con la que se inicia la última película de Ridley Scott. El inglés arranca su film con un prólogo de impacto, una secuencia que bien podría quedar inscrita en las antologías de las mejores escenas de ciencia ficción con aquella otra que nos regaló el mismo autor en Blade Runner. Y no sería vano, porque ese prólogo es toda una declaración de intenciones que nos pone sobre aviso de que estamos nuevamente ante el mismo tema que ha arrancado los más bellos fotogramas de Scott: Blade Runner se aparecía en su momento como una nueva tematización del mito de Prometeo, el cual es sin duda el más angular de Occidente en torno a la pregunta sobre el sentido de la existencia humana. Ahora la inquietud de Scott se evidencia ya desde el título, la nave protagonista lleva por nombre Prometheus (dando nombre a la película) y no es en absoluto por azar. En ella un grupo de científicos y exploradores emprende un viaje espacial a un remoto planeta, una rara estrella recién descubierta, donde los límites físicos y mentales de la tripulación serán puestos a prueba. El motivo de la misión es que los humanos creen que allá podrán encontrar la respuesta a las preguntas más profundas y al mayor de los misterios: el origen de la vida en la Tierra. Pero lo más importante no es la respuesta que encuentran, al fin y al cabo eso es el resorte de la trama y la trama es un auténtico Mac Guffin, sino todos aquellos interrogantes que quedan inconclusos.

Prometeo, hijo de Japeto y la oceánide Climene (más un héroe que un dios), es para la mitología clásica el forjador de hombres: aquel que para proteger a los humanos comete el sacrilegio de robar el fuego del taller que comparten Hefesto y Athenea. Y recibe por ello el castigo de Zeus: ser atado a una roca en el Hades y que un águila devore continuamente su hígado. El castigo se hace extensible a los hombres, frutos del sacrilegio, a quienes se les envía a Pandora con la caja en la que se contienen todos los males, incluida la esperanza que es la única que quedará dentro después de que la caja sea abierta por la curiosidad humana (a veces tan malsana). Del mito nos interesa, sobre todo, su intención la cual a nosotros ya no nos puede llegar de otro modo que bajo la lectura que de los materiales griegos hicieron los románticos (con el poema de Goethe que hemos citado a la cabeza, pero sobre todo con la recreación de Mary Shelley en Frankenstein): mediante la efigie de Prometeo (Frankenstein) y su leyenda, los occidentales nos contamos nuestra condición.  Esto es, nos representamos a nosotros y a nuestra existencia como fruto del desafío, nos vemos hijos del intento de asaltar el trono de la creación y desde ahí dominar la vida y la muerte. En la última película de Scott son muchas las máscaras bajo las que se manifiesta esta figura mítica. Y su conclusión, como siempre, arroja a las ciegas esperanzas  de las que ya habló Esquilo. Veámoslo por partes.

En Prometheus, como antes en Blade Runner, tenemos una corporación capaz de crear vida inteligente, Weyland Industries (auténtica protagonista de la campaña viral del film), a ella pertenece la nave, y creación suya es también uno de sus habitantes: el androide David,  principal “instrumento” para el resto de sus tripulantes, interpretado por el dúctil Michael Fassbender.  Probablemente es el personaje más interesante de la cinta, nos atrevemos incluso a decir que en David, Scott, traspone a un sosias de Roy Batty, el más perfecto Nexus 6 de Blade Runner. En boca del androide es puesta la pregunta fundamental: ¿Por qué nos han creado? Y la sombra de la más desoladora respuesta posible: probablemente porque existía la posibilidad de hacerlo, sin mayor motivación alguna. En David se centra, pues, la gran incógnita de lo humano; aunque él no sea más que una réplica resume las mejores virtudes de los humanos, llegando hasta la perfección de poder tomar decisiones, le vemos disfrutar del cine, del cuidado de las plantas, de todas las actividades superiores de los hombres e, incluso, ser capaz de ponerse en el lugar del otro. Y la curiosidad que tanto ha hecho avanzar a la especie y que, a la vez, tantos peligros le ha arrojado, está presente en él, como versión mejorada de lo humano que es. El androide tiene su antagonista en Meredith Vickers, la responsable del Prometheus ante la corporación, interpretada por Charlize Theron, de quién se descubrirá que en verdad es la hija de Peter Weyland, fundador y lider de Weyland Corp. Podría decirse que Vickers encarna la negatividad, casi un principio del mal, como si fuera el gémelo perverso de David. Nos encontramos así con uno de los tópicos más queridos por el director, el de los límites entre lo tecnológico y lo humano o, lo que es lo mismo, como los hombres pueden ser aventajados por sus propias creaciones. En verdad, podría decirse que David y Vickers son las criaturas de ese renovado Víctor Frankenstein que es Peter Weyland, una encarna las virtudes humanas de su creador, la otra sus defectos, esto es, se ha alcanzado la paradoja de que la máquina sea más humana (en su sentido de humanitaria) que el propio hombre. O, lo que es lo mismo, la doble dimensión del monstruo de Frankenstein se explicita en esta dualidad de “hermanos”, dándose la paradoja de que Weyland se reconoce más en el androide que en su propia hija.

No hemos acabado con los elementos prometeicos de la película. Entre los dos antagonistas tendríamos un tercer personaje, la doctora Elizabeht Shaw (Noomi Rapace), que es un auténtico símbolo de la ciencia dentro del film. A ella se debe la expedición puesto que ella fue quien descubrió en unos yacimientos la constelación a la que veneraron las antiguas civilizaciones como origen de los creadores de la raza humana. Shaw es un ejemplo de cómo fe y razón pueden darse la mano dentro de una misma persona y, por tanto, de como ambas actitudes son cruciales para nuestra especie. Recela de la figura de David mientras que, a su vez, Vickers la ve como rival en el liderazgo del equipo; sobre ella recae la responsabilidad de poner a  salvo la supervivencia de nuestra especie (ella que curiosamente es estéril). Ella misma será una superviviente y, aunque el camino que ha recorrido gracias a la ciencia podría haberla abocado al escepticismo, seguirá abierta a la esperanza. Esa que quedó encerrada en la caja de Pandora.

Con escepticismo ha sido recibida Prometheus por parte de la crítica, al menos de una porción de esta. La opinión se ha dividido, algunos la saludan como una nueva obra maestra de la ciencia ficción, mientras otros la consideran totalmente fallida. Las razones por las que nos ha resultado grata esta película ya han quedado expuestas, pero es que si ese trasfondo filosófico no nos interesa (o nos pasa desapercibido), consideramos que igualmente funciona a la perfección como pieza de entretenimiento. Con alguna decaída, el ritmo es vigoroso y se secuencian bien las escenas de acción para mantener el interés a lo largo de su metraje (algo excesivo, como casi siempre en el cine actual). Probablemente algunas críticas negativas son debidas a las expectativas que despertaba el hecho de presentarse como precuela de Alien. El lector ya habrá descubierto a estas alturas que Prometheus se mueve de forma perfectamente autónoma a Alien, y esto es algo que no ocurría, por ejemplo, en la precuela de La Cosa estrenada el pasado año. Pero es que, más allá de ello, de Alien no toma sino unos cuantos elementos prestados que dan pie a otros pocos guiños a esta, por tanto, lo correcto es considerarla como un nuevo cuento que aumenta el imaginario de la saga como ocurre en el universo extendido de Star Wars. Si hay que buscarle un precedente a Prometheus nosotros, como se ha visto, nos decantamos por Blade Runner, por su mayor proximidad temática y por su tono. Pero más allá de los referentes la película tiene savia propia y merece por si mismo un notable puesto entre las dirigidas por Scott.

Categorías:Cine Club
Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 1.077 seguidores

%d personas les gusta esto: